A 19 AÑOS DE LA REVOLUCION EN NICARAGUA: NADIE ESTA OLVIDADO NADA ESTA OLVIDADO

En una noche oscura, de madrugada hace ya 19 años, huía de Nicaragua el dictador y carnicero Anastasio Somoza Debayle, perseguido por las columnas guerrilleras sandinistas que en esos momentos combatían con ferocidad en la periferia de Managua ya a esas alturas, en el ultimo y desesperado tramo de la ofensiva final para la liberación nacional. Su poder y su régimen habían desaparecido; solo quedaba ya la huída desesperada para salvar la vida. Y huyen hacia Miami . Él, su familia y sus oficiales más cercanos.

Al amanecer del día 20 de julio de1979, las últimas y desgastadas fuerzas de la Guardia Nacional Nicaragüense se rinden a la guerrilla sandinista, lográndose la toma de Managua y la última resistencia somocista es derrotada definitivamente.

Ese día se termino para Nicaragua la larga y sangrienta noche del somocismo. Las Bestias que le sirvieron, presas de pánico, huyen aterrorizadas del largo brazo de la justicia revolucionaria. Los soldados que lo defendieron, son abandonados a su suerte.

Larga es la lista de Gigantes que los miran desde la montaña; la victoria costo muchas vidas de revolucionarios: Carlos Fonseca Amador, Gaspar García Laviana, Germán Pomares, Pablo Ubeda, Camilo Ortega… hombres valerosos de una legión interminable de anónimos luchadores, que lo dieron todo por Nicaragua.

En estos días mis recuerdos están con ellos; con los miles y miles de revolucionarios que dejaron su sangre por Nicaragua y por los distintos suelos de esta América morena, vayan para ellos mi recuerdo y mi reconocimiento, NADA ESTA OLVIDADO NADIE ESTA OLVIDADO.

Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos.

Jorge Luis Borges (1899-1986)

Soy Focvs
Y la Mverte no es vna Metáfora

RESCATANDO A ROQUE DALTON: El obrero de los versos….

De vuelta Esta la poesía; de la mano, impúdica y desvergonzada del Roque Dalton. La metáfora de acero, de la mano acrata del poderoso poeta salvadoreño. Dalton; con la vista larga del que se ha bebido la vida a pico de botella y sentado en la cuneta, se enseña la propia muerte, le hace guiños a la posteridad.

El Roque  y  su lengua sin paradero; el Roque y sus manos de poeta y campesino; el Roque y su voz de manso pueblerino. Solo tres voces, solo tres ecos de Roque Dalton, ese obrero de los versos.

Soy Focvs

Y la Mverte no es vna  Metáfora 

 

 

EL VANIDOSO

 

Yo sería un gran muerto.

 

Mis vicios entonces lucirían como joyas antiguas

con esos deliciosos colores del veneno.

Habría flores de todos los aromas en mi tumba

e imitarían los adolescentes mis gestos de júbilo,

mis ocultas palabras de congoja.

 

Tal vez alguien diría que fui leal y fui bueno.

Pero solamente tú recordarías

mi manera de mirar a los ojos.

 

 

Y SIN EMBARGO, AMOR

 

Y sin embargo, amor, a través de las lágrimas,

yo sabía que al fin iba a quedarme

desnudo en la ribera de la risa.

 

Aquí,

hoy,

digo:

siempre recordaré tu desnudez en mis manos,

tu olor a disfrutada madera de sándalo

clavada junto al sol de la mañana;

tu risa de muchacha,

o de arroyo,

o de pájaro;

tus manos largas y amantes

como un lirio traidor a sus antiguos colores;

tu voz,

tus ojos,

lo de abarcable en ti que entre mis pasos

pensaba sostener con las palabras.

 

Pero ya no habrá tiempo de llorar.

 

Ha terminado

la hora de la ceniza para mi corazón.

 

Hace frío sin ti,

pero se vive.

 

 

EL DESCANSO DEL GUERRERO

Los muertos están cada día más indóciles.

Antes era fácil con ellos:

les dábamos un cuello duro una flor

loábamos sus nombres en una larga lista:

que los recintos de la patria

que las sombras notables

que el mármol monstruoso.

El cadáver firmaba en pos de la memoria:

iba de nuevo a filas

y marchaba al compás de nuestra vieja música.

Pero qué va

los muertos

son otros desde entonces.

Hoy se ponen irónicos

preguntan.

Me parece que caen en la cuenta

de ser cada vez más la mayoría.

LIBERTAD DE INGRID BETANCOURT: sobre Colombia y los colombianos….

Hoy he leído en un foro, el tipo de debate que se ha producido a propósito de la liberación de la ex candidata presidencial de Colombia Ingrid Betancourt. Y yo a veces pienso que hay cosas que es necesario que se digan; y quisiera opinar en este asunto.

 

En una primera instancia hay varias cosas con las que estoy de acuerdo; y otras que creo no son pertinentes en este momento….

 

Estoy de acuerdo en que, más allá de la natural alegría por la reunión de familias por largo tiempo separadas contra su voluntad, hay que tratar de ser más fríos a la hora de analizar “la gran victoria”. Estoy de acuerdo en que la paz, debe ser un objetivo para todos los colombianos sensatos, y estoy de acuerdo también, la violencia no es, ya hoy, un camino aconsejable para ningún pueblo, en estas condiciones políticas, sociales y económicas. No obstante ello, ES MUY PELIGROSO EMOCIONARSE TAN LIVIANMENTE; en este punto quisiera contarles a los colombianos que, en democracia, a Chile les tomo diez años eliminar a los movimientos armados que sobrevivieron a la dictadura militar; ¡¡10 AÑOS!!  y eso que  el  FPMR y el MJL no eran nada comparados con las FARC; al lado de las FARC, los movimientos armados chilenos era menos que nada; y eso sin contar que esto también esta relacionado con  las cantidad de recursos invertidos en esto y la necesidad que tenga el depto de estado norteamericano de estabilidad en la zona… los objetivos establecidos por los poderes involucrados en el conflicto; el Depto de Estado Norteamericano, el Gobierno colombiano, las FARC, Los Carteles Narcos, las fuerzas Políticas al interior de Colombia. Son muchas  las manos, queriendo escribir esta página de la historia, por ende hay muchos codos rozando el tintero.

 

Entonces frente a este panorama, mi opinión es que hay que hacerse las preguntas correctas en este asunto. Porque si el objetivo es tener paz, se debe ser extremadamente cauteloso acerca de que paz es la que se les esta ofreciendo, es decir; que por estar tan obsesionados con tener paz no están mirando a que precio la están pagando. En Chile ha ocurrido un proceso parecido en el sentido de que los resultados de el retorno a la democracia, no han sido ni con mucho los que el pueblo (palabra tan manoseada últimamente) había calculado. No solo en tema de reforma sociales, o justicia política, saino en reformas  mucho mas sensibles;  como la economía, la previsión social, el código laboral, o la educación, solo por nombrar algunos, después del regreso de  “los demócratas”, todo movimiento social fue desarticulado, la capacidad de movilización del pueblo deslegitimada, y la participación segmentada a tal punto, que  resulta intrascendente, participar de cualquier instancia hoy en día.

 

  Entonces la pregunta uno que tendría que hacerse sería  ¿Quién esta  moviendo los hilos de este proceso? Es mi opinión El Departamento de estado norteamericano (D.E.N) ha estado detrás de todo esto… detrás de Uribe en el fondo. Y esto nos sería del todo malo pero eso hace que el precio que tendrá que pagar el pueblo colombiano por este “triunfo” será  el más alto que jamás haya pagado pueblo alguno, EE.UU. no da nada gratis. Uribe no puede servir a dos amos; a EE.UU. o al pueblo colombiano.

 

Por ende la segunda pregunta que habría que hacerse es ¿a quién le sirve?

Aún en el peor momento de su popularidad, Uribe no tenía nada que ganar y todo que perder, si aceptada las condiciones  del D.E.N. Y aquí es importante la cronología, ¿porque?, porque estas cosas no pasan por casualidad; es decir hay que explicar los porqués de muchas cosas; porqué en menos de 2 años, el gobierno colombiano logra contra las FARC lo que nunca pudo en 40 años; porqué la guerrilla mas antigua (a estas alturas) del mundo; comete errores infantiles en sus momentos claves, porqué  Uribe de pronto pasa de una política conciliadora de llamar al diálogo con las FARC a operaciones militares sin mediar motivo conocido alguno, porque la sorprendente efectividad de operaciones que nunca antes habían sido efectivas: NO, ESTO  NO ES CASUALIDAD, EN POLITICA ESTRATEGICA, Y EN ESTRATEGIA MILITAR; NO EXISTEN  LAS CASUALIDADES. 

 

En momentos como este hay que tener muy buena memoria. Porque no es ninguna casualidad, que en un plazo tan corto de tiempo, hayan muerto 4 de los 7 miembros del secretariado nacional de las FARC, y a pesar de la justificada euforia de algunos colombianos; EL EJERCITO DE COLOMBIA NO TIENE LOS RECURSOS TECNICOS PARA OPERACIONES DE ESTE NIVEL DE COMPLEJIDAD Y CON UN NIVEL TAN ALTO DE  PERFECCIÓN;  esta mentira ya nos ha sido contada antes ¿donde? en la embajada de Japón en Lima, donde dijeron que fue el ejercito peruano el que entro en la embajada con un record de eficiencia  que solo es alcanzado por tres cuerpos de Élite en el planeta, el MOSSAD, la CIA, y el GSG-9 alemán. Y dejaronn un saldo de todo el equipo de secuestradores muertos y  un solo rehen como baja UNO SOLO. Entonces si esto es así, ¿cuanto le costara a Colombia la “asesoría” norteamericana? cuando haya que decidir sobre recursos naturales o apoyo político o tratados comerciales en la región ¿por quien votara Uribe por los intereses colombianos o por  los del D.E.N?

 

Desde hace más de 50 años que la política estratégica que se hace en América Latina es continental; el D.E.N axial lo ha entendido y ha aprendido de sus errores, comenzando a actuar en consecuencia; aprendió que es muchísimo más económico financiar los conflictos que protagonizarlos, ejemplo de esto es el apoyo a la contrainsurgencia nicaragüense, al gobierno dictatoria y terrorista de Napoleón Duarte en el Salvador DONDE NO IMPORTANDO EL COSTO QUE TUVIERON QUE PAGAR ESOS PUEBLOS, SE SUSTENTARON CONFLICTOS LARGUISIMOS, SOLO CON EL OBJETIVO DE IMPONER LAS POLITICAS DE LA CASABLANCA. Por eso; desde que los grades carteles de la droga se volvieron un problema político-militar en Colombia; y de seguridad nacional en EE.UU., el D.E.N han “asesorado” a los colombianos en estas materias “y en otras”, esto ha estado pasando desde la era  de Pablo Escobar e inclusive antes.

 

Y la verdad  es que yo espero  ver en el pueblo colombiano la fuerza social necesaria que hay que tener para oponerse a la intervención Norteamericana. No esperen ver a los Marines desembarcando en suelo colombiano… ellos ya hicieron eso hace años… pero nadie pareció advertirlo.

 

“LA VICTORIA ES, POR NATURALEZA, INSOLENTE Y ARROGANTE”

Marco Tulio Cicerón (106 AC-43 AC).

RESCATANDO A PABLO DE ROKHA: La Gran Marcha Heroica…

Y otra vez se oye la voz enfurecida, del salvaje loco de los versos incendiarios. EL canto ronco de los feroces, los salvajes. El verso airado dedicado a los héroes, a los que lo dan todo, a los hombres sencillos con el coraje de gigantes.

La voz de éste Pablo, (el otro no), es como el trueno primario, simbrando todos los timpanos, rompiendo cristales, bramando la espeluznante bronca de bronca y cobre, que revienta como una campana herida; herida de duelo y sangre, herdida y descalza, pobre y moribunda, despojada y miserable. Es la rebelión última de  los oscuros, los morenos, los perdidos de la historia, los olvidados de la simiente negra, los ultimos de la cadena esclavista…. los héroes.

Soy Focvs
Y la Mverte no es vna Metáfora

GRAN MARCHA HERÓICA

Arriba, un atrevimiento de águilas, abajo, el pecho del pueblo y en la línea definitiva, entre los altos y anchos candelabros de la Humanidad, y las trompetas que braman como vacas, entre naranjos y duraznos y manzanos que, como caballos, relinchan, entre barcos y espadas, rifles y banderas en flor, al paso de parada negro y fundamental de los héroes, tú y tu ataúd de acero.

La multitud descomunal y subterránea, abate en oleaje su ímpetu de serpiente y ataca su fantasma y su palabra, como un toro la estrella ensangrentada.

Caemos de rodillas en el gran crepúsculo universal, y lloran las sirenas de todos los barcos del mundo, como perritas sin alojamiento; se acabó la comida en los establos contemporáneos y el último buey se destapa los sesos, gritando; el bofetón del huracán, partiendo los terciopelos del Oriente, araña el ocaso y le desgarra el corazón a puñaladas, cuando el fusil imperial de la burguesía pare un lirio de pólvora y se suicida.

Al quillay litoral le desgarran la pana los relámpagos de las montañas, y tremendamente da quejidos de potrillo recién nacido en el estercolero, porque su conciencia vegetal naufraga en el aroma a sangre.

Canto de estatuas, grito de coronas, llanto de corazas y bahías, y el discurso funeral de los cipreses que persiguen eternamente lo amarillo, te rodean; nosotros, entre lenguas de perro y lágrimas elementales, no somos sino sólo fantasmas en vigencia; lo heroico, lo definitivo, la ley oscura de la materia en la cual todas las cosas se levantan y se derrumban con el único fin de engendrar padecimiento, emerge de ti, porque de ti, porque tú eres la realidad categórica; y cuando los pollitos nuevos del mar a cuya orilla enorme te criaste, pían al asesinato general del ocaso, los huesos de Tamerlán echan grandes llamas; escucho el funeral de Beethoven ejecutado por setecientos maestros de orquesta, frenar la tempestad, sujetándola, como el desnudo adolescente los caballos rojos de Fidias y el cielo está negro lo mismo que mi corazón; las espadas anchas, las anchas espadas que abrieron los surcos profundos que no cavaron los arados, las espadas embanderadas de historia, se te someten y te lamen como el perro del mendigo; cuadrigas y centurias, haciendo estallar el sol sonoro, al golpear la tierra hinchada con el eslabón de la herradura, levantan polvaredas de migración y el bramido de las lanzas es acusatorio y terrible debajo de la lluvia oscura como la mala intención o un cobarde; adentro de las campanas choca la luciérnaga rota con su farol a la espalda, llorando; huyendo del incendio general, leones y chacales se arrojan a la mar ignota y las serpientes repletas de furor se rompen los colmillos en las antiguas lanzas; un gran caballo azul se suicida; borrachos de sol y parición en generaciones del Dios pánico y dionysíaco, los sacerdos-escarabajos están gritando la maternidad aterradora en miel de pinares y resinas de gran potencial alcohólico, que debaten entre ramajes la violencia tremenda de la naturaleza; el Clarín del Señor de los Ejércitos empuña la espuela de oro de la gran alarma y los soldados.

Cargado por nosotros, marcha el féretro como una rosa negra o un pabellón caído, con espanto aterrador de fusilamiento; rajados a hachazos los pellines encadenados al huracán aúllan; tú eres lo único definitivo, hundida en tu belleza de pretéritos y de crepúsculos totales, caída en todo lo solo, herida por el resplandor de la eternidad deslumbradora, mientras errados, nos arrinconamos adentro de nuestras viejas negras chaquetas de perros.

Por el camino real que va a la nada marcharé (caballo de invierno), en las milenarias edades; hoy, mi espada está quebrada, como el mascarón de proa del barco que se estrelló contra lo infinito y soy el animal abandonado en la soledad del bramadero; perteneces al granero humano, tétrico de matanza en matanza, y te robaron de mis besos terribles; braman las campanas pateando la atmósfera histórica en la cual se degüellan hasta las dulces violetas que son como copitas de vino inmortal; la tinaja de las provincias echa un ancho llanto de parrones descomunales, gritando desde el origen.

Arde tu alma grande y deslumbradora como un fusil en botón y a la persona muerta la secunda la ciudadanía universal otorgándole la vida épica como a una guitarra el sonido; como un solo animal, acumular la eternidad, triste y furioso a tus orillas, es mi ocupación de suicida; como ola de sombra, el comercio-puñal de la literatura nos ladra al alma cansada y los cuatreros, los cuchilleros, los aventureros y el gran escorpión de la bohemia nos destinan su sonrisa de degolladores, echada en sus ojos de cerdo.

Sobre el instante, la polvareda familiar gravita y empuña el pabellón de los antiguos clanes; tu eres el escudo popular de los de Rokha: tronchados, desorientados, conmigo a la cabeza de la carreta grande, tirada por dos inmensos toros muertos, hijos e hijas, nietos y nietas, yernos y nueras dan la batalla contra la mixtificación tenebrosa y estupenda de los viejos payasos convertidos en asesinos; a miel envenenada hiede el ambiente o a calumnia y perro; los chacales se ríen furiosamente y tremendamente arañan la casa sola como sombra en el arrabal del mundo, allá en donde remuelen el pelele y la maldición, tierra de escupos y demagogia, llena de lenguas quemadas; porque mi desesperación se retuerce las manos como un reo que enfrenta los inquisidores, a cuya espalda chilla, furiosa la Reacción, como negra perra vieja en celo; andando por abajo, los degenerados nos aceitan y nos embarran el camino, a fin de que el cegado por las lágrimas dé el resbalón mortal y definitivo del que se desploma en el mar rabioso que solloza echando espuma y se derrumbe horriblemente.

Juramos pelear hasta derrotar al enemigo enmascarado en el enemigo del pueblo, al calumniador y al difamador con ojo pequeño de ofidio y las setenta lenguas ajenas de los testigos falsos, a la rana-pulpo-sapo del sabotaje; juramos solemnemente cortarnos y comernos la lengua antes de lanzarle al olvido; juramos los látigos de la venganza, porque es mentira la misericordia y no tememos atacar la eternidad frente a frente, ensangrentados como pabellones.

Tranco a tranco en el pantano del horror, vi destruir a la naturaleza en ti el esquema total de lo bello y lo bueno; como un niño loco, el espanto se ensañó en tu figura incomparable, que no volverá a lograr nunca jamás la línea de la Humanidad, y caíste asesinada y pisoteada por lo infinito, tú, que representabas lo infinito en la vida humana, y el sol de “Dios” en la gran tiniebla del hombre; caías, pero caía contigo el significado de lo humano, y en este instante todas las cosas están sin sentido, gritando, boca abajo, solas, y es fea la tierra; como a aquel infeliz cualquiera a quien le revuelven la puñalada en el corazón, el perro idiota de la literatura, vestido de obispo o caracol, levanta la pata y orina mi tragedia de macho, porque como todo lo hermoso, todo lo vertical, todo lo heroico se hundió contigo en el abismo, yo soy el viudo terrible, y acaso la bestia arcaica sublimándose en el intelectual acusatorio que da lenguaje a las tinieblas; como la naturaleza es descomunal y sólo lo monstruoso le incumbe íntegramente, su injusticia fue tenebrosa con tu régimen floral de copa y el destino te cavó de horror como a una montaña de fuego; sin embargo, como soy humano, no acepto tu muerte, no creo en tu muerte, no entiendo tu muerte y el andrajo de mi corazón se retuerce salvajemente y se avalanza contra la muralla inmortal, contra la muralla desesperada, contra la muralla ensangrentada, contra la muralla despedazada, que se incendia entre las montañas y sudando y bramando y sangrando, me revuelco como un toro con tu nombre sagrado entre los dientes, mordido como el puñal rojo del pirata; a la espalda aúllan las desorbitadas máscaras gruñendo entre complejos de buitre aventurero y trajes vacíos, en los que respiran las épocas demagógicas.

Entre los grandes peñascos apuñalados por el sol, sudando como soldados de antaño, roídos por inmenso musgo crepuscular y lágrimas de antiguas botellas, tú y la paloma torcaz de los desiertos lloran; mar afuera, en el corazón de flor de las mojadas islas oceánicas, en las que la eternidad se agarra como entraña de animal vacuno a la soledad de la materia y el gemido de los orígenes gravita en la gran placenta del agua, tú das la majestad al huracán por cuyos látigos ruge la muerte su secreto total, tremendo; encima de los carros de topacio del crepúsculo, tirados por siete caballos amarillos, cruzados de llamas como Jehová, tú eres el balido azul de los corderos; aquí, a la orilla de tu sepulcro que ruge, terrible, en su condición de miel de abejas y de pólvora, haciendo estallar el huracán sobre los viejos túmulos que tu vencidad obliga a relampaguear, tú empuñas una gran trompeta de oro, tal como se empuña una gran bandera de fuego y convocas a asamblea general de muertos, a fin de arrojar la eternidad contra la eternidad, como dos peñascos; emerges de entre toneles, como la voz de las vasijas, y la gran humedad del pretérito, que huele a fruta madura y a caoba matrimonial, enarbola su pabellón en el corazón de las bodegas, cuando yo recuerdo tu virginidad resplandeciente…

Condiciona sus muchedumbres la mar-océano del Sur y tu multitud le responde terriblemente; yo estoy sentado a la orilla del que tanto amabas mar, y la oceanidad da la tónica al gigante dolor que requiere inmensidades para manifestarse y el lenguaje de la masa humana o la montaña incendiándose; remece sus instintos la inmensa bestia oceánica y el crepúsculo ensangrienta la bandera de los navíos y el cañón funeral del puerto; el mar y yo bramamos, el mar, el mar, y crujen los huesos tremendos de Chile, cuando con mi caballo nos bañamos solos en la gran soledad del mar y el mar prolonga mi relincho con su bramido por todas las costas, desde las tierras protervas de Babilonia al Mediterráneo celestial de las tuyas glicinas y a los sangrientos mares vikingos, o arrastra mi voz tronchada y sangrienta como un capitel roto y mi lenguaje de campanario que se derrumba en la gran campana del mar, con tu recuerdo gimiendo adentro; rememoro nuestro matrimonio provincial-marino y la carrera desenfrenada, desnudos, sobre la arena y el sol; es la mar soberbia, la mar oscura, la mar grandiosa en la cual gravita el estupor horizontal de humanidad que azota los vientres de las madres y relumbran las panoplias huracanadas de los viejos guerreros de hierro, que ascienden y descienden por las arboladuras como un tigre a una antigua catedral caída; lagrimones de acordeones, de leones y fantasmas dan al pirata el relumbrón de los atardeceres y el tajo del rostro atrae el sable crepuscular hacia la figura agigantada; el ron furioso da gritazos y mordiscos de alcohol degollado a la tiniebla aventurera y la pólvora roja es rosa de llamas rugiendo con perros y espadas entre la matanza histórica, adentro de la cual nosotros dos rajamos el cuaderno de bitácora sobre el acero acerbo del pecho, que es pluma y rifle, Luisita; asomándome a la descomunal profundidad heroica, veo lo eterno y tu cara en todo lo hondo; naufragios y guitarras y el lamento del destierro en los archipiélagos sociales del Tirreno y el Egeo, se revuelve a la bencina cosmopolita de los grandes Imperios de hoy, con sus navíos y sus aviones sembrando la sangre en los mares: pero el tam-tam de los tambores ensangrentados me desgarra el cerebro; sin embargo, hay dulzuras maravillosas, y te vuelvo a encontrar en esta gran agua salada por el origen y el olor animal del mundo, con tu melena de sirena clásica y tu pie marino de conchaperla y aventura.

Braman las águilas del amor eterno en nosotros…

El huracán del amor nos arrasó antaño, y ahora tu belleza de plenilunio con duraznos, como llorando en la grandeza aterradora, contiene todo el pasado del ser humano; truenan las grandes vacas tristes del amanecer y tú rajas la mañana con tu actitud, que es un puñal quebrado; fuiste “mi dulce tormento” y ahora, Winétt, como el Arca de la Alianza o como Dionysos, medio a medio de los estuarios mediterráneos y el de los sargazos mar, entre el régimen del laurel y el dolorido asfodelo diluído en la colina acumulada de los héroes, hacia la cual apunta el océano su fusilería y desde la que emergen los pinos solarios, tú, lo mismo exacto que a una gran diosa antigua de Asia, la eternidad bravía te circunda; galopan los cuatro caballos del Apocalipsis, se derrumban las murallas de Jericó al son de las trompetas que ladran como alas en la degollación y el Sinaí embiste como el toro egipcio, cuando tu paso de tórtola hiende los asfaltos ensangrentados de la poesía, gran poetisa-Continente; y las generaciones de todos los pobres, entre todos los pobres del mundo, te levantan bajo los palios llagados del sudor popular en el instante en que tu voz se distiende, creciendo y multiplicándose como el oleaje de los grandes mares desconocidos, a cuya ribera los hombres crearon los dioses barbudos del agro y los sentaron y los clavaron en las regiones acuarias, que eran el llanto de fuego de los volcanes; como fuiste tremendamente dulce, graciosamente fuerte, pequeñamente grande con lo oscuro y descomunal del genio en un régimen de corolas, el hijo del pueblo te entiende; tenías la divina atracción del átomo, que, al estallar, incendia la tierra, por eso, adentro del silencio mundial, yo escucho exactamente a la multitud romana o babilónica, arreada y gobernada a latigazos, a las muchedumbres grecolatinas que poblaron Marsella de gentes que huelen a ajo, a prostitución, a guitarra, a conspiración, a sardina y a cuchilla, a tabaco y a sol mojado y caliente como sobaco, a presidio, a miseria, a heroicidad, a flojera o a tristeza, al vikingo ladrón, guerrero, viril y sublime en gran hombría y a los beduinos enfurecidos por el hambre y los desiertos del simoum, áspero y trágico, y te adoro como a una antigua y oscura diosa en la cual los pueblos guerreros practicaban la idolatría de lo femenino definitivo y terrible; forrado en cueros de fuego, montado un caballo de asfalto, yo voy adentro de la multitud, como una maldición en el cañón del revólver.

Románico de cúpulas y óperas el atardecer de los amantes desventurados me encubre, y cae una paloma negra, Luisita-azúcar.

Soplan las ráfagas del dolor su chicotazo vagabundo y la angustia se clava rugiendo, en fijación tremenda, como un ojo enorme que quemase, como una gran araña, como un trueno con el reflejo hacia adentro y la quijada de Caín en el hocico; es entonces cuando arde el colchón con sudor oscuro de légamo, cuando la noche afila su cuchilla sin resplandor, cuando el volcán destripa a la montaña y se parte el vientre terrible, que arroja un caldo de llamas horrendo y definitivo, cuando lloran todas las cosas un llanto demencial y lluvioso, cuando el paisaje, que es la corbata de la naturaleza, se raja el corazón de avena y pan y se repleta de leones; sin embargo, medio a medio de la catástrofe, se me reconstituye el ser a objeto de que el padecimiento se encarne más adentro y la llaga, quemada por el horror, se agrande; con tu ataúd al hombro, resuenan mis trancos en la soledad del siglo, en la cual gravita el cadáver de Stalin, que es enorme y cubre el Oriente en mil leguas reales a la redonda, encima de un carro gigante que arrastran doscientos millones de obreros; semejante a una inmensa cosechadora de granjeros, la máquina viuda de los panteones degüella las cabezas negras y la Humanidad brama como vaca en el matadero; yo arrastro la porquería maldita de la vida como la pierna tronchada un idiota y espero el veneno del envenenador, la solitaria puñalada literaria por la espalda, en el minuto crucial de los crepúsculos, el balazo del hermano en la literatura, como quien aguarda que le llegue un cheque en blanco desde la otra vida; me da vergüenza ser un ser humano desde que te vi agonizar defendiéndote, perseguida y acosada por la Eternidad como una dulce garza por una gran perra sarnosa; como con asco de existir, duermo como perro solo encima de una gran piedra tremenda, que bramara en el desierto, hablo con espanto de cortarme la lengua con la cuchilla de la palabra y quisiera que un dolor físico enorme me situase a tu altura, medio a medio de este gigante y negro desfile de horror del cual estalla mi cabeza incendiándose como antigua famosa posada de vagabundos; no deseo el sol sino llorando y la noche maldita con la tempestad en el vientre; por degüellos y asesinatos camino, y ando en campos de batalla, estoy mordido por buitres de negrura, y es de pólvora y de lágrimas, Luisita-Amor, el gran canasto de violetas, con el cual me allego a tu sepulcro humildemente; a mi desesperación se le divisa la cacha del arma de fuego, Luisita-Amor, cuyos grandes frutos caen…

Éramos Filemón y Baltis de Frigia y el grito conyugal del mundo, pero se desgarró una gran cadena en la historia y yo cruzo gritando a la siga del mí mismo que se fue contigo para siempre nunca, esta gran sonata fúnebre de héroes caídos…

EL POST DEL RECUERDO: acabo de cumplir 37 años..

llegando a la HabanaEste post llega  tardísimo hasta ustedes, pero eso no es lo más importante. Más importante es la reflexión me me embargaba cuando lo escribí; esta es la unica vez al año que salgo de mi rutina de escribir hacerca de otros, para escribir sobre mí (losé, losé, suena pretencioso…)

Entonces, es valido preguntarse ¿Donde se cierra la cuenta de los meses y se vuelve a empezar…?

¿¿Que pensaba que estaría haciendo a esta edad cuando tenía menos de la mitad de la edad que ahora tengo??

Aún lo recuerdo… los sueños, los ideales…. la inmadurez, la inocencia si se quiere; hoy no podría decir si me he traicionado o solo me he vuelto maduro (por Dios!! que pretensioso). Más de una vez he pensado en que me diría a mi mismo si me encontrara conmigo pero con 10 o 15 años de menos.

No se, de verdad que nose; hoy el mundo es un lugar más complejo y mas peligroso que hace 15 años atrás, o en una de esas yo lo entendía menos,

hace años entendí que en la vida, para vivir, hay que ser un tipo de consenso, la vida es un consenso, con miles de otras vidas, que tratan de consensuar contigo.. y a muchos no les gusta, pero igual tratan….

que no se trata de hacer lo correcto (concepto de lo más ambiguo por lo demás “lo correcto”; lo correcto según quién, lo correcto desde donde) hay que hacer lo que es deconsenso, y esto no es una oda a la política post-dictatorial; esto es sobre la vida cotidiana de las personas, sobre el ir y venir entre, tus sueños y deseos, y tus obligaciones y responsabilidades; y es que es esto lo que en realidad quiero decir, que es muy, pero que muy dificil, conseguir encontrar una media entre lo que bedemos y o que queremos… y hay veces en las que la gente sepasa la vida tratande de hacer eso…..

Sip!! es cierto… me he vuelto más moderado, ya no tengo 20 años, ya no soy ese joven de idealismo incendiario, ese muchacho delgado y enfurecido de mirada negra como la noche.

Ahora soy un hombre simple, de gustos cómodos, un cinico post-moderno declarado, soy más sabio que hace 17 años, sueño con cosas más reales y soy más sentimental que antes. Es una buena vida…. que más da, si es mi vida y no me arrepiento de nada…. tengo 37 años…. y eso es todo, el recuento ha terminado.

Escribo estas lineas y pienso en un amigo, que no lo esta pasando bien… y talvez, si me lee, pueda aclararse…

un abrazo a todos

Manuel.
Y El tiempo… tampoco  lo es…

RESCATANDO A PABLO DE ROKHA: Canto al Macho Anciano….

Este hombre es un poeta….. Un poeta endemoniado, enloquecido. Un salvaje encolerizado de versos duros como la piedra. Las palabras salen de su boca como teas encendidas, sus versos se estrellan contra los muros con estridencia. Un poeta enfurecido, flamigero, incendiario. Este hombre es Pablo de Rokha.

Con unos versos enfurecidos De Rokha escribe “El Canto Del Macho Anciano”; sacudiendote la conciencia a bofetadas, clamandote a gritos el verso de una ciudad sorda; agitando el escandalo de la virilidad, la insolencia del macho. Este poeta es, como no, uno de los cuatro grandes.

Soy Focvs
Y la Mverte no es vna Metáfora

CANTO DEL MACHO ANCIANO.

(Pablo de Rokha)

Sentado a la sombra inmortal de un sepulcro,
o enarbolando el gran anillo matrimonial herido a la manera de palomas
…………… que se deshojan como congojas,
escarbo los últimos atardeceres.
Como quien arroja un libro de botellas tristes a la Mar-Océano
o una enorme piedra de humo echando sin embargo espanto a los acantilados
…………… de la historia
o acaso un pájaro muerto que gotea llanto,
voy lanzando los peñascos inexorables del pretérito
contra la muralla negra.
Y como ya todo es inútil,
como los candados del infinito crujen en goznes mohosos,
su actitud llena la tierra de lamentos.
Escucho el regimiento de esqueletos del gran crepúsculo,
del gran crepúsculo cardíaco o demoníaco, maníaco de los enfurecidos ancianos,
la trompeta acusatoria de la desgracia acumulada,
el arriarse descomunal de todas las banderas, el ámbito terriblemente pálido
de los fusilamientos, la angustia
del soldado que agoniza entre tizanas y frazadas, a quinientas leguas abiertas
del campo de batalla, y sollozo como un pabellón antiguo.
Hay lágrimas de hierro amontonadas, pero
por adentro del invierno se levanta el hongo infernal del cataclismo personal,
…………… y catástrofes de ciudades
que murieron y son polvo remoto, aúllan.
Ha llegado la hora vestida de pánico
en la cual todas las vidas carecen de sentido, carecen de destino, carecen de
estilo y de espada,
carecen de dirección, de voz, carecen
de todo lo rojo y terrible de las empresas o las epopeyas o las vivencias ecuménicas,
que justificarán la existencia como peligro y como suicidio; un mito enorme,
equivocado, rupreste, de rumiante
fue el existir; y restan las chaquetas solas del ágape inexorable, las risas caídas
y el arrepentimiento invernal de los excesos,
en aquel entonces antiquísimo con rasgos de santo y de demonio,
cuando yo era hermoso como un toro negro y tenía las mujeres que quería
y un revólver de hombre a la cintura.

Fallan las glándulas
y el varón genital intimidado por el yo rabioso, se recoge a la medida del abatimiento
…………… o atardeciendo
araña la perdida felicidad en los escombros;
el amor nos agarró y nos estrujó como a limones desesperados;
yo ando lamiendo su ternura,
pero ella se diluye en la eternidad, se confunde en la eternidad, se destruye en
…………… la eternidad y aunque existo porque batallo y ‘mi poesia es mi
…………… militancia’,
todo lo eterno me rodea amenazándome y gritando desde la otra orilla.
Busco los musgos, las cosas usadas y estupefactas,
lo postpretérito y difícil, arado de pasado e infinitamente de olvido, polvoso
y mohoso como las panoplias de antaño, como las familias de antaño
……………como las monedas de antaño,
con el resplandor de los ataúdes enfurecidos,
el gigante relincho de los sombreros muertos, o aquello únicamente aquello
que se está cayendo en las formas,
el yo público, la figura atronadora del ser
que se ahoga contradiciéndose.

Ahora la hembra domina, envenenada,
y el vino se burla de nosotros como un cómplice de nosotros, emborrachándonos,
……………cuando nos llevamos la copa a la boca dolorosa,
acorralándonos y aculatándonos contra nosotros mismos como mitos.

Estamos muy cansados de escribir universos sobre universos
y la inmortalidad que otrora tanto amaba el corazón adolescente, se arrastra
como una pobre puta envejeciendo;
sabemos que podemos escalar todas las montañas de la literatura como en la
…………..juventud heroica, que nos aguanta el ánimo
el coraje suicida de los temerarios, y sin embargo yo,
definitivamente viudo, definitivamente solo, definitivamente viejo, y apuñalado
de padecimientos,
ejecutando la hazaña desesperada de sobrepujarme,
el autorretrato de todo lo heroico de la sociedad y la naturaleza me abruma;
¿qué les sucede a los ancianos con su propia ex-combatiente sombra?
se confunden con ella ardiendo y son fuego rugiendo sueño de sombra hecho de sombra,
lo sombrío definitivo y un ataúd que anda llorando sombra contra sombra.
Viviendo del recuerdo, amamantándome
del recuerdo, el recuerdo me envuelve y al retornar a la gran soledad de la adolescencia,
padre y abuelo, padre de innumerables familias,
rasguño los rescoldos, y la ceniza helada agranda la desesperación
en la que todos están muertos entre muertos,
y la más amada de las mujeres, retumba en la tumba de truenos y héroes
labrada con palancas universales o como bramando.
¿En qué bosques de fusiles nos esconderemos de aquestos pellejos ardiendo?
porque es terrible el seguirse a sí mismo cuando lo hicimos todo, lo quisimos
…………..todo, lo pudimos todo y se nos quebraron las manos,
las manos y los dientes mordiendo hierro con fuego;
y ahora como se desciende terriblemente de lo cuotidiano a lo infinito, ataúd por ataúd,
desbarrancándonos como peñascos o como caballos mundo abajo,
vamos con extraños, paso a paso y tranco a tranco midiendo el derrumbamiento general,
calculándolo, a la sordina,
y de ahí entonces la prudencia que es la derrota de la ancianidad;
vacias restan las botellas,
gastados los zapatos y desaparecidos los amigos más queridos, nuestro viejo tiempo, la época
y tu, Winétt, colosal e inexorable.
Todas las cosas van siguiendo mis pisadas, ladrando desesperadamente,
como un acompañamiento fúnebre, mordiendo el siniestro funeral del mundo,
…………..como el entierro nacional
de las edades, y yo voy muerto andando.
Infinitamente cansado, desengañado, errado,
con la sensación categórica de haberme equivocado en lo ejecutado o desperdiciado
…………..o abandonado o atropellado al avatar del destino
en la inutilidad de existir y su gran carrera despedazada;
comprendo y admiro a los líderes,
pero soy el coordinador de la angustia del universo, el suicida que apostó su destino
…………..a la baraja
de la expresionalidad y lo ganó perdiendo el derecho a perderlo,
el hombre que rompe su época y arrasándola, le da categoría y régimen,
pero queda hecho pedazos y a la expectativa;
rompiente de jubilaciones, ariete y símbolo de piedra,
anhelo ya la antigua plaza de provincia
y la discusión con los pájaros, el vagabundaje y la retreta apolillada en los extramuros.
Está lloviendo, está lloviendo, está lloviendo,
¡ojalá siempre esté lloviendo, esté lloviendo siempre y el vendaval desenfrenado
…………..que yo soy íntegro, se asocie
a la personalidad popular del huracán!
A la manera de la estación de ferrocarriles,
mi situación está poblada de adioses y de ausencia, una gran lágrima enfurecida
derrama tiempo con sueño y águilas tristes;
cae la tarde en la literatura y no hicimos lo que pudimos,
cuando hicimos lo que quisimos con nuestro pellejo.
El aventurero de los océanos deshabitados,
el descubridor, el conquistador, el gobernador de naciones y el fundador de
…………..ciudades tentaculares,
como un gran capitán frustrado,
rememorando lo soñado como errado y vil o trocando en el escarnio celestial del vocabulario
espadas por poemas, entregó la cuchilla rota del canto
al soñador que arrastraría adentro del pecho universal muerto, el cadáver de
…………..un conductor de pueblos,
con su bastón de mariscal tronchado y echando llamas.

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Pagando una Deuda a Frank Sinatra….. Un post a pedido…

Este es el pedido de una blogger a quién quiero mucho Mía. Me reclamó que en el recuerdo de los 10 años de la muerte de Frank Sinatra le debía el video de “Extraños en la Noche” de Sinatra; cumplo entonces por este medio con mi compromiso con ella, de postear el video de uno de los temas más recordados, más cantados y más conocidos de la cultura popular del pasado siglo XX, Extraños en la Noche. A continuación, la letra de la canción y su traducción correspondiente a lengua de Cervantes; junto con el video del tema cantado por el “Blue Eyes”.

Soy Focvs
Y la Mverte no es vna Metáfor
a.

Frank Sinatra - Strangers in the night
Strangers in the night exchanging glances
Wondering in the night
What were the chances we’d be sharing love
Before the night was through.Something in your eyes was so inviting,
Something in you smile was so exciting,
Something in my heart,
Told me I must have you.

Strangers in the night,
Two lonely people
We were strangers in the night
Up to the moment

When we said our first hello.
Little did we know
Love was just a glance away,
A warm embracing dance away and -

Ever since that night we’ve been together.
Lovers at first sight, in love forever.
It turned out so right,
For strangers in the night.

 

Extraños en la noche  Frank Sinatra
Extraños en la noche intercambiando miradas
Preguntándonos en la noche
Cuales eran las posibilidades de que estuviéramos
Compartiendo el amor antes que la noche se acabaraAlgo en tus ojos era tan atrayente
Algo en tu sonrisa era tan excitante
Algo en mi corazón
Me dijo que debía tenerte

Extraños en la noche
Dos personas solas
Éramos extraños en la noche
Desde ese momento
Cuando dijimos nuestro primer hola
No sabíamos que
El amor estaba a una mirada de distancia
Y a un baile apretado y cálido de distancia

Y desde la noche que hemos estado juntos
Enamorados a primera vista, enamorados pos siempre
Resulto tan bien
Para unos extraños de la noche

traducción tomada desde

 

EDUARDO GALEANO: El lucido y acerado señor de las letras….

Cuando tenía 14 años, llegó a mis manos un libro usado, bastante trajinado y con muchas recomendaciones; era “Las Venas Abiertas de América Latina”. Solo después de leerlo entendí lo que decían; San Martín, Simón Bolivar, César Sandino o José Artígas, solo después de leerlo entendí de que se trataba America latina. Y te da como miedo, cuando descubres el tamaño de la empresa, cuando te das cuenta “que tan profundo es el agujero del conejo”, porque empiezas a ver las cosas mientras estan pasando y te asusta que “sabes” que esta pasando justo ahora, mientras me estás leyendo. Hay millones de personas en el continente, que son marginadas; social, económica y culturalmente (politicamente nunca han existido); personas que han sufrido el despojo por generaciones, personas a las que se les ha quitado y a las que se les ha privado del derecho a reclamar la condición de seres humanos. Estos pueblos, han tenido que optar por salidas durísimas para lograr sobrevivir a las condiciones de exterminio y depredación, ya sea integrandose (previa renuncia cultural moral y social a sus derechos y origenes) o alzandose en armas, como una manera ultiuma y desesperada, de librar una batalla  perdida por seguir siendo ellos mismos.

Cuando tenía 14 años decidí, que una de las cosas en las que  iba a creer y en la que iba atener Fe toda mi vida, era en Amércia Latina. Luego vinieron los años de luchar contra la dictadura; y ahí entendí el precio que había que pagar por una decisión como esa, entendí lo que costaba la lucha  por Amércia Latina.

Muchos de nosotros, aprendímos la conciencia por nuestra tierra, de las letras de Eduardo Galeano, no son solo sus “Venas Abiertas…”, se trataba de la imagen que Galeano dibujo en todos nosotros. Y luchamos, luchamos y morímos y fuímos presos y nos torturaron, y los que sobrevivimos, crecímos, maduramos y siempre encontramos auna manera de seguír luchando… porque entendímos; entendímos y aún así aceptamos el trato.

Lo que sigue acontinuación es el filo del uruguayo; enseñando, educando, entregando, vale decir luchando, así como seguímos nosotros, peleando por nuestra américa morena, la anónima ultrajada taciturna de los pies descalzos….

“La utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se desplaza diez pasos más allá. Por mucho que camine, nunca la alcanzaré. Entonces, ¿para qué sirve la utopia? Para eso: sirve para caminar.”

(Eduardo Galeano)

Soy Focvs
Y la Mverte no es vna Metáfora

RESCATANDO A ALEJO CARPENTIER: “El Viaje a la Semilla” Cap.II y final…

Cumpliendo con mis obligaciones; aca les dejo la segúnda parte y final del texto del cubano Alejo Carpentier; “El Viaje a la Semilla”. Texto bello e intrigante que merece, sin duda alguna, más de una leída. Por favor quisiera que prestaran atención a la narración como acto literario… es simplemente una belleza. También les dejo  un enlace con la primera parte.

Soy Focvs
Y la Mverte no es vna Metáfora

VII
Las visitas de Don Abundio, notario y albacea de la familia, eran más frecuentes. Se sentaba gravemente a la cabecera de la cama de Marcial, dejando caer al suelo su bastón de ácana para despertarlo antes de tiempo. Al abrirse, los ojos tropezaban con una levita de alpaca, cubierta de caspa, cuyas mangas lustrosas recogían títulos y rentas. Al fin sólo quedó una pensión razonable, calculada para poner coto a toda locura. Fue entonces cuando Marcial quiso ingresar en el Real Seminario de San Carlos.
Después de mediocres exámenes, frecuentó los claustros, comprendiendo cada vez menos las explicaciones de los dómines. El mundo de las ideas se iba despoblando. Lo que había sido, al principio, una ecuménica asamblea de peplos, jubones, golas y pelucas, controversistas y ergotantes, cobraba la inmovilidad de un museo de figuras de cera. Marcial se contentaba ahora con una exposición escolástica de los sistemas, aceptando por bueno lo que se dijera en cualquier texto. «León», «Avestruz», «Ballena», «Jaguar», leíase sobre los grabados en cobre de la Historia Natural. Del mismo modo, «Aristóteles», «Santo Tomás», «Bacon», «Descartes», encabezaban páginas negras, en que se catalogaban aburridamente las interpretaciones del universo, al margen de una capitular espesa. Poco a poco, Marcial dejó de estudiarlas, encontrándose librado de un gran peso. Su mente se hizo alegre y ligera, admitiendo tan sólo un concepto instintivo de las cosas. ¿Para qué pensar en el prisma, cuando la luz clara de invierno daba mayores detalles a las fortalezas del puerto? Una manzana que cae del árbol sólo es incitación para los dientes. Un pie en una bañadera no pasa de ser un pie en una bañadera. El día que abandonó el Seminario, olvidó los libros. El gnomon recobró su categorla de duende: el espectro fue sinónimo de fantasma; el octandro era bicho acorazado, con púas en el lomo.
Varias veces, andando pronto, inquieto el corazón, había ido a visitar a las mujeres que cuchicheaban, detrás de puertas azules, al pie de las murallas. El recuerdo de la que llevaba zapatillas bordadas y hojas de albahaca en la oreja lo perseguía, en tardes de calor, como un dolor de muelas. Pero, un día, la cólera y las amenazas de un confesor le hicieron llorar de espanto. Cayó por última vez en las sábanas del infiemo, renunciando para siempre a sus rodeos por calles poco concurridas, a sus cobardías de última hora que le hacían regresar con rabia a su casa, luego de dejar a sus espaldas cierta acera rajada, señal, cuando andaba con la vista baja, de la media vuelta que debía darse por hollar el umbral de los perfumes.
Ahora vivía su crisis mística, poblada de detentes, corderos pascuales, palomas de porcelana, Vírgenes de manto azul celeste, estrellas de papel dorado, Reyes Magos, ángeles con alas de cisne, el Asno, el Buey, y un terrible San Dionisio que se le aparecía en sueños, con un gran vacío entre los hombros y el andar vacilante de quien busca un objeto perdido. Tropezaba con la cama y Marcial despertaba sobresaltado, echando mano al rosario de cuentas sordas. Las mechas, en sus pocillos de aceite, daban luz triste a imágenes que recobraban su color primero.

VIII
Los muebles crecían. Se hacía más difícil sostener los antebrazos sobre el borde de la mesa del comedor. Los armarios de cornisas labradas ensanchaban el frontis. Alargando el torso, los moros de la escalera acercaban sus antorchas a los balaustres del rellano. Las butacas eran mas hondas y los sillones de mecedora tenían tendencia a irse para atrás. No había ya que doblar las piernas al recostarse en el fondo de la bañadera con anillas de mármol.
Una mañana en que leía un libro licencioso, Marcial tuvo ganas, súbitamente, de jugar con los soldados de plomo que dormían en sus cajas de madera. Volvió a ocultar el tomo bajo la jofaina del lavabo, y abrió una gaveta sellada por las telarañas. La mesa de estudio era demasiado exigua para dar cabida a tanta gente. Por ello, Marcial se sentó en el piso. Dispuso los granaderos por filas de ocho. Luego, los oficiales a caballo, rodeando al abanderado. Detrás, los artilleros, con sus cañones, escobillones y botafuegos. Cerrando la marcha, pífanos y timbales, con escolta de redoblantes. Los morteros estaban dotados de un resorte que permitía lanzar bolas de vidrio a más de un metro de distancia.
—¡Pum!… ¡Pum!… ¡Pum!…
Caían caballos, caían abanderados, caían tambores. Hubo de ser llamado tres veces por el negro Eligio, para decidirse a lavarse las manos y bajar al comedor.
Desde ese día, Marcial conservó el hábito de sentarse en el enlosado. Cuando percibió las ventajas de esa costumbre, se sorprendió por no haberlo pensando antes. Afectas al terciopelo de los cojines, las personas mayores sudan demasiado. Algunas huelen a notario—como Don Abundio—por no conocer, con el cuerpo echado, la frialdad del mármol en todo tiempo. Sólo desde el suelo pueden abarcarse totalmente los ángulos y perspectivas de una habitación. Hay bellezas de la madera, misteriosos caminos de insectos, rincones de sombra, que se ignoran a altura de hombre. Cuando llovía, Marcial se ocultaba debajo del clavicordio. Cada trueno hacía temblar la caja de resonancia, poniendo todas las notas a cantar. Del cielo caían los rayos para construir aquella bóveda de calderones-órgano, pinar al viento, mandolina de grillos.

IX
Aquella mañana lo encerraron en su cuarto. Oyó murmullos en toda la casa y el almuerzo que le sirvieron fue demasiado suculento para un día de semana. Había seis pasteles de la confitería de la Alameda—cuando sólo dos podían comerse, los domingos, despues de misa. Se entretuvo mirando estampas de viaje, hasta que el abejeo creciente, entrando por debajo de las puertas, le hizo mirar entre persianas. Llegaban hombres vestidos de negro, portando una caja con agarraderas de bronce. Tuvo ganas de llorar, pero en ese momento apareció el calesero Melchor, luciendo sonrisa de dientes en lo alto de sus botas sonoras. Comenzaron a jugar al ajedrez. Melchor era caballo. Él, era Rey. Tomando las losas del piso por tablero, podía avanzar de una en una, mientras Melchor debía saltar una de frente y dos de lado, o viceversa. El juego se prolongó hasta más allá del crepúsculo, cuando pasaron los Bomberos del Comercio.
Al levantarse, fue a besar la mano de su padre que yacía en su cama de enfermo. El Marqués se sentía mejor, y habló a su hijo con el empaque y los ejemplos usuales. Los «Sí, padre» y los «No, padre», se encajaban entre cuenta y cuenta del rosario de preguntas, como las respuestas del ayudante en una misa. Marcial respetaba al Marqués, pero era por razones que nadie hubiera acertado a suponer. Lo respetaba porque era de elevada estatura y salla, en noches de baile, con el pecho rutilante de condecoraciones: porque le envidiaba el sable y los entorchados de oficial de milicias; porque, en Pascuas, había comido un pavo entero, relleno de almendras y pasas, ganando una apuesta; porque, cierta vez, sin duda con el ánimo de azotarla, agarró a una de las mulatas que barrían la rotonda, llevándola en brazos a su habitación. Marcial, oculto detrás de una cortina, la vio salir poco después, llorosa y desabrochada, alegrándose del castigo, pues era la que siempre vaciaba las fuentes de compota devueltas a la alacena.
El padre era un ser terrible y magnánimo al que debla amarse después de Dios. Para Marcial era más Dios que Dios, porque sus dones eran cotidianos y tangibles. Pero prefería el Dios del cielo, porque fastidiaba menos.

X
Cuando los muebles crecieron un poco más y Marcial supo como nadie lo que había debajo de las camas, armarios y vargueños, ocultó a todos un gran secreto: la vida no tenía encanto fuera de la presencia del calesero Melchor. Ni Dios, ni su padre, ni el obispo dorado de las procesiones del Corpus, eran tan importantes como Melchor.
Melchor venía de muy lejos. Era nieto de príncipes vencidos. En su reino había elefantes, hipopótamos, tigres y jirafas. Ahí los hombres no trabajaban, como Don Abundio, en habitaciones obscuras, llenas de legajos. Vivían de ser más astutos que los animales. Uno de ellos sacó el gran cocodrilo del lago azul, ensartándolo con una pica oculta en los cuerpos apretados de doce ocas asadas. Melchor sabía canciones fáciles de aprender, porque las palabras no tenían significado y se repetían mucho. Robaba dulces en las cocinas; se escapaba, de noche, por la puerta de los cuadrerizos, y, cierta vez, había apedreado a los de la guardia civil, desapareciendo luego en las sombras de la calle de la Amargura.
En días de lluvia, sus botas se ponían a secar junto al fogón de la cocina. Marcial hubiese querido tener pies que llenaran tales botas. La derecha se llamaba Calambín. La izquierda, Calambán. Aquel hombre que dominaba los caballos cerreros con sólo encajarles dos dedos en los belfos; aquel señor de terciopelos y espuelas, que lucía chisteras tan altas, sabía también lo fresco que era un suelo de mármol en verano, y ocultaba debajo de los muebles una fruta o un pastel arrebatados a las bandejas destinadas al Gran Salón. Marcial y Melchor tenían en común un depósito secreto de grageas y almendras, que llamaban el «Urí, urí, urá», con entendidas carcajadas. Ambos habían explorado la casa de arriba abajo, siendo los únicos en saber que existía un pequeño sótano lleno de frascos holandeses, debajo de las cuadras, y que en desván inútil, encima de los cuartos de criadas, doce mariposas polvorientas acababan de perder las alas en caja de cristales rotos.

XI
Cuando Marcial adquirió el habito de romper cosas, olvidó a Melchor para acercarse a los perros. Había varios en la casa. El atigrado grande; el podenco que arrastraba las tetas; el galgo, demasiado viejo para jugar; el lanudo que los demás perseguían en épocas determinadas, y que las camareras tenían que encerrar.
Marcial prefería a Canelo porque sacaba zapatos de las habitaciones y desenterraba los rosales del patio. Siempre negro de carbón o cubierto de tierra roja, devoraba la comida de los demás, chillaba sin motivo y ocultaba huesos robados al pie de la fuente. De vez en cuando, también, vaciaba un huevo acabado de poner, arrojando la gallina al aire con brusco palancazo del hocico. Todos daban de patadas al Canelo. Pero Marcial se enfermaba cuando se lo llevaban. Y el perro volvía triunfante, moviendo la cola, después de haber sido abandonado más allá de la Casa de Beneficencia, recobrando un puesto que los demás, con sus habilidades en la caza o desvelos en la guardia, nunca ocuparían.
Canelo y Marcial orinaban juntos. A veces escogían la alfombra persa del salón, para dibujar en su lana formas de nubes pardas que se ensanchaban lentamente. Eso costaba castigo de cintarazos.
Pero los cintarazos no dolían tanto como creían las personas mayores. Resultaban, en cambio, pretexto admirable para armar concertantes de aullidos, y provocar la compasión de los vecinos. Cuando la bizca del tejadillo calificaba a su padre de «bárbaro», Marcial miraba a Canelo, riendo con los ojos Lloraban un poco más, para ganarse un bizcocho y todo quedaba olvidado. Ambos comían tierra, se revolcaban al sol, bebían en la fuente de los peces, buscaban sombra y perfume al pie de las albahacas. En horas de calor, los canteros húmedos se llenaban de gente. Ahí estaba la gansa gris, con bolsa colgante entre las patas zambas; el gallo viejo de culo pelado; la lagartija que decía «urí, urá», sacándose del cuello una corbata rosada; el triste jubo nacido en ciudad sin hembras; el ratón que tapiaba su agujero con una semilla de carey. Un día señalaron el perro a Marcial.
—¡Guau, guau!—dijo.
Hablaba su propio idioma. Había logrado la suprema libertad. Ya quería alcanzar, con sus manos objetos que estaban fuera del alcance de sus manos

XII
Hambre, sed, calor, dolor, frío. Apenas Marcial redujo su percepción a la de estas realidades esenciales, renunció a la luz que ya le era accesoiria. Ignoraba su nombre. Retirado el bautismo, con su sal desagradable, no quiso ya el olfato, ni el oído, ni siquiera la vista. Sus manos rozaban formas placenteras. Era un ser totalmente sensible y táctil. El universo le entraba por todos los poros. Entonces cerró los ojos que sólo divisaban gigantes nebulosos y penetró en un cuerpo caliente, húmedo, lleno de tinieblas, que moría. El cuerpo, al sentirlo arrebozado con su propia sustancia, resbaló hacia la vida.
Pero ahora el tiempo corrió más pronto, adelgazando sus últimas horas. Los minutos sonaban a glissando de naipes bajo el pulgar de un jugador.
Las aves volvieron al huevo en torbellino de plumas. Los peces cuajaron la hueva, dejando una nevada de escamas en el fondo del estanque. Las palmas doblaron las pencas, desapareciendo en la tierra como abanicos cerrados. Los tallos sorbían sus hojas y el suelo tiraba de todo lo que le perteneciera. El trueno retumbaba en los corredores. Crecían pelos en la gamuza de los guantes. Las mantas de lana se destejían, redondeando el vellón de carneros distantes. Los armarios, los vargueños, las camas, los crucifijos, las mesas, las persianas, salieron volando en la noche, buscando sus antiguas raíces al pie de las selvas. Todo lo que tuviera clavos se desmoronaba. Un bergantín, anclado no se sabía dónde, llevó presurosamente a Italia los mármoles del piso y de la fuente. Las panoplias, los herrajes, las llaves, las cazuelas de cobre, los bocados de las cuadras, se derretían, engrosando un río de metal que galerías sin techo canalizaban hacia la tierra. Todo se metamorfoseaba, regresando a la condición primera. El barro, volvió al barro, dejando un yermo en lugar de la casa.

XIII
Cuando los obreros vinieron con el día para proseguir la demolición, encontraron el trabajo acabado. Alguien se había llevado la estatua de Ceres, vendida la víspera a un anticuario. Después de quejarse al Sindicato, los hombres fueron a sentarse en los bancos de un parque municipal. Uno recordó entonces la historia, muy difuminada, de una Marquesa de Capellanías, ahogada, en tarde de mayo, entre las malangas del Almendares. Pero nadie prestaba atención al relato, porque el sol viajaba de oriente a occidente, y las horas que crecen a la derecha de los relojes deben alargarse por la pereza, ya que son las que más seguramente llevan a la muerte.

RESCATANDO A GUEVARA: “Vieja María”… O un poema para alguien que va a morir.

Hay varias razones por las que estoy subiendo este poema; una de ellas es por cierto, su autor, Ernesto “Che” Guevara. Y es que hay muchas formas de saber que es lo que hay en el corazón y en el alma de un hombre; una de ellas es la poesía. Faceta muy poco conocida de este guerrillero argentino-cubano; es tal vez una forma diferente de aproximarnos a sus profundidades, muy pocas veces sospechadas, y tener una mirada diferente este gigante luchador latinoamericano.

Soy Focvs
Y la Mverte no es vna Metáfora

VIEJA MARÍA

Vieja María, vas a morir,
quiero hablarte en serio.

Tu vida fue un rosario completo de agonías,
no hubo hombre amado, ni salud, ni dinero,
apenas el hambre para ser compartida;
quiero hablar de tu esperanza,
de las tres distintas esperanzas
que tu hija fabricó sin saber cómo.

Toma esta mano que parece de niño
en las tuyas pulidas por el jabón amarillo.
Restriega tus callos duros y los nudillos puros
en la suave vergüenza de mi mano de médico.

Escucha, abuela proletaria:
cree en el hombre que llega,
cree en el futuro que nunca verás.

Ni reces al dios inclemente
que toda una vida mintió tu esperanza;
ni pidas clemencia a la muerte
para ver crecer a tus caricias pardas;
los cielos son sordos y en ti manda el oscuro,
sobre todo tendrás una roja venganza
lo juro por la exacta dimensión de mis ideales.
Muere en paz, vieja luchadora.

Vas a morir, vieja María;
treinta proyectos de mortaja
dirán adiós con la mirada,
el día de estos que te vayas.

Vas a morir, vieja María,
quedarán mudas las paredes de la sala
cuando la muerte se conjugue con el asma
y copulen su amor en tu garganta.

Eres tres caricias construídas de bronce
(la única luz que alivia tu noche),
esos tres nietos vestidos de hambre,
añorarán los nudos de los dedos viejos
donde siempre encontraban alguna sonrisa.
Eso era todo, vieja María.

Tu vida fue un rosario de flacas agonías,
no hubo hombre amado, salud, alegría,
apenas el hambre para ser compartida,
tu vida fue triste, vieja María.

Cuando el anuncio de descanso eterno
enturbia el dolor de tus pupilas,
cuando tus manos de perpetua fregona
absorban la última ingenua caricia,
piensas en ellos y lloras,
pobre vieja María.

¡No, no lo hagas!
No ores al dios indolente
que toda una vida mintió tu esperanza;
ni pidas clemencia a la muerte
tu vida fue horriblemente vestida de hambre,
acaba vestida de asma.

Pero quiero anunciarte
en voz baja y viril de las esperanzas,
la más roja y viril de las venganzas,
quiero jurarlo por la exacta
dimensión de mis ideales.

Toma esta mano que parece de niño
en las tuyas pulidas por el jabón amarillo,
restriega los callos duros y los nudillos puros
en la suave vergüenza de mi mano de médico.

Descansa en paz, vieja María,
descansa en paz, vieja luchadora,
tus nietos todos vivirán la aurora,
LO JURO.