DERRUMBE EN LA MINA SAN JOSE: LA HISTORIA DE 33 HOMBRES ENTERRADOS VIVOS EN EL DESIERTO

“La esperanza es el único bien común a todos los hombres; los que todo lo han perdido la poseen aún…”

Tales de Mileto (624 AC-546 AC)

El norte de mi país siempre ha sido un terreno duro para trabajar. Ser minero en Chile, es, y por tradición ha sido un oficio difícil, reservado solo a hombres de corazón bien templado. La tierra nos ha cobrado caro cada gramo de mineral que hemos obtenido de sus entrañas; esta no es la primera vez que hemos visto desastres como éste. Muchos mineros y pirquineros han muerto anónimamente, asumidos ya como parte de la normalidad, en un oficio que de cuando en cuando cobra su cuota de sangre por los beneficios obtenidos. Con el pasar de los años la minería en chile a aprendido a ser más cuidadosa. Este tipo de cosas pasa menos en Chile que en otras latitudes, donde se trabaja en peores condiciones y se paga un precio más alto en victimas.


Sin embargo este pudo haber sido un desastre de enormes proporciones, con muchos muertos y muchas familias destruidas, ¿Por qué no fue así? PORQUE TUVIMOS SUERTE, el derrumbe que sepultó la salida de los trabajadores ocurrió justo durante el cambio de turno, por lo tanto el turno saliente (ahora enterrados vivos a 700 metros de profundidad), estaba reunido en una zona de seguridad o refugio, esperando el transporte a la superficie; tardarán 3 meses en sacarlos ¡¡3 MESES!! No tengo antecedentes de que haya ocurrido algo como esto en otra parte del mundo. Serán 3 meses de encierro, 3 meses de sepultación en vida, 3 meses de  penumbras, 3 meses de aislamiento;  SERÁ UNA CONDENA DE 3 MESES, será una angustia de 3 meses, serán  3 meses de vida robados; a los hijos, las esposas, las madres, los hermanos… 3MESES.

Por ahora todos tenemos puestas nuestras esperanzas en las labores de rescate, hay 3 planes trabajando (planes a, b, c), se están gastando alrededor de $33 millones de pesos diarios, solo en labores operativas, se han cursando algunas acciones punitivas; se han congelado las cuentas de la empresa con el objeto de tener con que cancelar las indemnizaciones; todo esto en medio de un concierto  triste y penoso, de desmentidos, excusas impresentables, recriminaciones y acusaciones entre la autoridad regional ministerial (que fue destituida en el acto); el gobierno central (en la persona del presidente y el ministro), y los dueños de la Minera San Esteban. Da vergüenza,  da rabia; porque no se trata solo de un error burocrático, inclusive si fuese solo una negligencia, sería más saludable, que el manifiesto dolo que se evidencia en todo el asunto. Más fiscalización, más  probidad, mas aptitud para los cargos de fiscalización pública, no van a devolverle a estos hombres los 4 o 5 meses de sus vidas  que pasarán enterrados vivos, PERO POR ALGO SE EMPIEZA.

EL ESTADO DEBE PERSEGUIR PENALMENTE A LOS RESPONSABLES; DIRECTOS E INDIRECTOS, TAMBIEN SE LOS DEBE PERSEGUIR CIVILMENTE. Y ESTO DEBERÍA DE HACERSE  NORMA EN TANTO EN EL EJERCICIO DE LA FISCALIZACION  QUE HACE EL ESTADO DEL SECTOR PRIVADO, COMO  EL PARLAMENTO LO  DEBERÍA DE HACER  CON EL SECTOR PUBLICO. ASUMIR LAS RESPONSABILIDADES TANTO INDIVIDUALES COMO COLECTIVAS ES UNA NECESIDAD MORAL, DE TODOS AQUELLOS QUE SON Y SE SABEN RESPONSABLES DE LAS PENALIDADES  QUE ESTAN SUFRIENDO ESTOS 33 HOMBRES Y SUS FAMILIAS.

CRONOLOGIA DE LOS HECHOS

  • El 5 de agosto se produce un derrumbe en el interior de la pequeña mina de cobre y oro San José, en el extremo norte de Chile. Sólo por la noche se informa de la gravedad del accidente. Tras hablarse primero de 25 mineros atrapados, luego se eleva la cifra a 33 y se conoce que están a unos 700 metros de profundidad sin posibilidad de saber en qué condiciones.
  • El 6 de agosto, equipos de rescate entran por una de las chimeneas de ventilación a la mina, pero al día siguiente desechan esa opción por problemas de seguridad y bloqueo del conducto por el que se había planeado descender al refugio.

Golborne suspende su visita a Ecuador el 6 de agosto y regresa a Chile para encabezar las labores de rescate. Inmediatamente se traslada a la mina, ubicada a 800 kilómetros de Santiago.

  • El 8 de agosto, máquinas de sondeo inician sus labores de perforación de pequeños conductos para intentar dar con la zona del refugio. El presidente Sebastián Piñera suspende su visita a Colombia y regresa al país el 7 de agosto para acompañar a los familiares de los mineros que acampan en el exterior de la mina siniestrada.
  • El 9 de agosto, Piñera pide la colaboración internacional para rescatar a los mineros.
  • El 11 de agosto, el presidente Piñera destituye a directivos del regulador de la actividad minera y ordena la intervención del organismo.
  • El 12 de agosto, el ministro de Minería dice que las posibilidades de hallar con vida a los mineros son bajas.
  • El 19 de agosto, una sonda que llevaba 726 metros de profundidad fracasa en su objetivo de dar con el lugar en que se pensaba estaban los mineros. Pero otras ocho sondas continúan con sus labores de perforación.
  • La madrugada del domingo 22 de agosto una tercera sonda logra romper fondo a unos 688 metros de profundidad y luego se sienten ruidos que abren las esperanzas de que los mineros podrían estar con vida.
  • Pasado el mediodía del 22 de agosto, el ministro de Minería, Laurence Golborne, saca un testimonio de una de las barras de acero de la máquina de sondaje que dice: “Estamos bien en el refugio, los 33″. Golborne pudo hablar con los mineros en una conversación
  • El lunes 23 de agosto, los servicios de rescate refuerzan un conducto por el cual suministrarán comida y se comunicarán con los mineros atrapados. Continúan los trabajos para llegar al lugar donde se encuentran los operarios con otras tres sondas y se inician los estudios para comenzar la ampliación de los conductos a través de los cuales esperan rescatarlos, aunque la tarea podría durar de tres a cuatro meses.
  • el 25 de agosto hay nuevo contacto telefónico entre los 33 mineros atrapados en San José y el presidente del país, Sebastián Piñera, confirma que todos “están bien” y sirvió para que los trabajadores le pidieran al político una botella de vino para celebrar una de las fiestas nacionales. Además trasciende la noticia de que dos de los mineros atrapados tienen conocimientos avanzados de enfermería.
  • El 26 de agosto, todavía se discute cómo hay que comunicar a los mineros los tres meses que tendrán que esperar hasta ser rescatados. La noticia buena es que todos están bien de salud.
  • El 27 de agosto se conocen nuevas imágenes de los mineros, difundidas por el Gobierno chileno un día antes. En ellas se ve a los mineros más delgados pero animados, así como un botiquín, estantes y una mesa donde guardan el agua potable. Pertenecen a un vídeo de 45 minutos que fue mostrado a sus familiares en una pantalla gigante instalada en el exterior de la mina.
  • El 28 de agosto, mientras los mineros recibían un vídeo de sus familiares, se conoce la existencia de un plan B para rescatar a los mineros. Éste consiste en hacer llegar una tercera sonda al refugio donde se encuentran los trabajadores, lo que permitiría reducir en dos meses el tiempo para llevar a cabo el rescate.
  • El 29 de agosto, el Papa dirigió uno de sus mensajes tras el rezo del Ángelus a los mineros. El Pontífice les pidió que mantuvieran la “serenidad” mientras se trabajaba por su rescate.
  • El 30 de agosto, el minero Johnny Barrios se ha encargado de vacunar a sus compañeros. Barrios posee conocimientos de Medicina. Así mismo, todos han podido hablar por teléfono con uno de sus familiares.

La cronología de los hechos; nos pone al tanto de las vicisitudes de éstos hombres y sus familias, en estos ya más de 30 días de entierro y separación; no puedo ni imaginármelo, es más, NO QUIERO. El gobierno ha hecho su tarea, con un cálculo más político que de servicio público (no seamos ingenuos), el sector privado ha hecho leña del árbol caído, felices por no ser ellos (seamos honestos), y la sociedad abraza una nueva cruzada mediática, que no se repite en otras circunstancias igualmente complejas que están pasando ahora mismo pero que son menos agradables al ojo del poder; cruzada alimentada también por una prensa que con los años se ha especializado en toda la amplia gama de amarillismo conocido por el hombre (como decían los romanos, “a la chusma…¡¡pan y circo!!… ¡¡pan y circo!!).

Y cuando se hace la raya para la suma; la cuenta es bastante menos alentadora de lo que se  presentaba en las pantallas de la política mediática administrada desde el poder. Un accidente estúpido que de milagro no fue fatal ni desastroso, y que pudo haberse evitado; está generando costos que pagaremos todos los chilenos, para alimentar  la popularidad de un gobierno que haciendo lo que debe “no repara en gastos” para sacar el máximo provecho político, Mientras tanto y en estos mismo momentos, al otro extremo de mi país, en el sur de Chile, 34 indígenas de la étnia Mapuche llevan 60 días en huelga de hambre; sin embargo como su conflicto es políticamente incorrecto, han sido borrados del mapa de los medios por un poder que está dispuesto a sacrificarlos, con tan de no ceder espacios.

En fin…  Otro día en el paraíso de la democracia de centro-derechista…

Soy  Focvs
Y la Mverte no es vna Metáfora

Stgo. Agosto 8, de 2010

TERREMOTO EN CHILE: El Fin del Mundo en 3 Minutos exactos…

Es desastroso…
A pesar de todo lo que hacemos, de todo lo que vamos a hacer, y de todo lo que ya hemos hecho, es desastroso. Hoy siento el dolor de mi pueblo; la pérdida irreparable de cientos de hijos, padres, hermanos, esposos, esposas, que murieron en un momento breve, trágico y oscuro. El fin de los sueños de cientos de familias que vieron arrasados los esfuerzos de toda una vida, tengo pena, quiero llorar, llorar por mis hermanos que ahora padecen el la angustia la perdida y el desamparo.

El dolor y la tragedia, han azotado a mi querido Chile en  innumerables oportunidades. Hemos tenido que aprender a ser austeros, a sufrir en silencio, a trabajar sin quejarnos, a vivir, a sobrevivir contra todo y contra todos; a prevalecer en contra de las adversidades, en contra de la inclemencia, en contra de nosotros mismos inclusive. Hemos aprendido a ser un pueblo fuerte, superaremos esta tragedia como hemos superado otras, nos levantaremos, enterraremos a nuestros muertos, curaremos a nuestros heridos,  limpiaremos los escombros, y reconstruiremos todo lo que la madre naturaleza, en su ira salvaje, nos ha quitado.

¿Y sin embargo,  no debemos nosotros también asumir las responsabilidades que, como país, nos caben a todos nosotros en este  difícil trance?

La respuesta es SÍ… debemos, debemos asumir que, como país no solo no contábamos con la infraestructura humana y técnica para hacer frente a este tipo de desastres  que son tan funestamente frecuentes en nuestros suelos, sino que además, no teníamos tampoco ni la educación y la preparación  que se requiere en estos casos, siendo como somos un país tan propenso a los desastres naturales. Estoy de acuerdo en que  8.8 no estaba en los cálculos de nadie, estoy de acuerdo en que para ser 8.8 la sacamos bien barata,  inclusive estoy de acuerdo con que no es el momento de señalar culpables… PERO ESE MOMENTO, LLEGARÁ. Porque la vedad es incuestionable, no estábamos preparados para enfrentar esta calamidad, y las personas que fueron designadas  no  respondieron a la confianza que en ellas habíamos depositado.

Hay… hay responsabilidades políticas, hay responsabilidades operativas; responsabilidades personales, todos lo sabemos y esperamos que se actúe en consecuencia. Por de pronto  el director de  SHOA (Servicio Hidrográfico y oceanográfico de la Armada)  responsable de las alertas de tsunami y marejadas, fue destituido. Es un comienzo, faltan más responsables; responsables políticos de haber demorado la decisión de instaurar el estado de sitio en las regiones afectadas, responsables  de haber demorado en la aceptación de la ayuda humanitaria. responsables de no haber estado a la altura de las necesidades que requería nuestro Chile.

Recordando las palabras de allende… “La historia los Juzgará”

No me queda ya mucho más que decirles… hay en realidad poco que agregar en  momentos como este… tal vez solo  una reflexión

“El fuego prueba el oro; la miseria los hombres fuertes.”

Lucio Anneo Séneca (2 AC-65)

Soy Focvs

Y la Mverte no es vna Metáfora

MERCEDES SOSA: La más triste de las despedidas…. Adiós Negra linda…

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Negra querida… Escribo estas lineas lleno de pena.  No me resigno a la funesta noticia de que has partido; supongo que la  largamente aplazada  visita de la parca  por fin  tuvo que cumplirse. Y a pesar de que es cierto; no puedo menos que rebelarme,  y patear a gritos la rabia insolente de no aceptar tu muerte. Y no… no quiero decirlo, no quiero hacer verbo de la soledad tremenda en que nos deja tu partida; así simplemente no lo acepto, no es cierto.

Así que no.. jamás  aceptare la realidad de tu partida, y aunque la majestad de tu cuerpo sea sepultado,  te sospechare en cada esquina del arrabal argentino, en cada una de  las notas tercas de tu música solidaria, predicaremos el evangelio de las libertades latinoamericanas en tu nombre, te oraremos la nota triste de la resistencia literaria, y serás para nosotros junto con todos los otros… esos espectros sagrados del monte, que guardan las mas profundas esperanzas de todo nuestro continente.

Negra querida.. no se ni como empezar a despedirte si no quiero que te vayas; y no puedo dejar de preguntarte… ¿y que hacemos nosotros  “sin el metal tranquilo de tu voz” sonando en nuestros oídos? ,¿ y que hacemos nosotros sin la nota pausada de  tu voz indigenista?,  que hacemos sin  la melodía eterna de tus llamada libertaria

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¿¿QUE HACEMOS SIN TI AHORA NEGRA??

Que nos queda ahora que te has ido…. tal vez la memoria negra querida…. tal vez la memoria, la terca memoria de tus melodías sonando en cada oído del continente

Así que ahora solo me quedo con tu voz en mis oídos… “todo caaaambia, todo todo…” si negra, el mundo cambiara mucho ahora que te has ido, será mas gris, habrá  una silencio mas contra el cual defenderse,  no nos olvides negra,  recuerdanos ahi a donde sea que te vayas.. y canta para nosotros, canta la vida y la  esperanza del nuestra América morena; tranquila… siempre te oiremos, tus voz siempre estará entre nosotros, siempre estarás entre nosotros.

Adiós negra linda…  cántanos  tu despedida desde el paraíso que de seguro te estará esperando… cántanos negrita.. cántanos.

Soy Focvs
Y la Mverte no es vna Metáfora

LOS CUENTOS DE LA SELVA: La Gama Ciega…

El que sigue es el cuento de la Gama Ciega. Otro de los relatos de este urugayo talentoso; Me encanta como fluen sus lineas, me encanta lo intimos de sus palabras,  los lugares comunes en los que se recrea la infancia latina, llena de selvas, rios y animales, llenos de colores y semblanzas con la vida de los hombres. Hay mucha magia tribal, y secretos de monte en cada cuento de la selva.

Soy Focvs
Y la Mverte no es vna Metáfora

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La gama ciega

Había una vez un venado —una gama— que tuvo dos hijos mellizos, cosa rara entre los venados. Un gato montés se comió a uno de ellos, y quedó sólo la hembra. Las otras gamas, que la querían mucho, le hacían siempre cosquillas en los costados.

Su madre le hacia repetir todas la mañanas, al rayar el día, la oración de los venados. Y dice así:

I

Hay que oler bien primero las hojas antes de comerlas, porque algunas son venenosas.

II

Hay que mirar bien el río y quedarse quieto antes de bajar a beber, para estar seguro de que no hay yacarés.

III

Cada media hora hay que levantar bien alto la cabeza y oler el viento, para sentir el olor del tigre.

IV

Cuando se come pasto del suelo hay que mirar siempre antes los yuyos, para ver si hay víboras.

Este es el padrenuestro de los venados chicos. Cuando la gamita lo hubo aprendido bien, su madre la dejó andar sola.

Una tarde, sin embargo, mientras la gamita recorría el monte comiendo las hojitas tiernas, vio de pronto ante ella, en el hueco de un árbol que estaba podrido, muchas bolitas juntas que colgaban. Tenían un color oscuro, como el de las pizarras.

¿Qué sería? Ella tenía también un poco de miedo, pero como era muy traviesa, dio un cabezazo a aquellas cosas, y disparó.

Vio entonces que las bolitas se habían rajado, y que caían gotas. Habían salido también muchas mosquitas rubias de cintura muy fina, que caminaban apuradas por encima.

La gama se acercó, y las mosquitas no la picaron. Despacito, entonces, muy despacito, probó una gota con la punta de la lengua, y se relamió con gran placer: aquellas gotas eran miel, y miel riquísima porque las bolas de color pizarra eran una colmena de abejitas que no picaban porque no tenían aguijón. Hay abejas así.

En dos minutos la gamita se tomó toda la miel, y loca de contenta fue a contarle a su mamá. Pero la mamá la reprendió seriamente. —Ten mucho cuidado, mi hija —le dijo—, con los nidos de abejas. La miel es una cosa muy rica, pero es muy peligroso ir a sacarla. Nunca te metas con los nidos que veas.

La gamita gritó contenta: —¡Pero no pican, mamá! Los tábanos y las uras sí pican; las abejas, no.

—Estás equivocada, mi hija —continuó la madre—. Hoy has tenido suerte, nada más. Hay abejas y avispas muy malas. Cuidado, mi hija, porque me vas a dar un gran disgusto.

—¡Sí, mamá! ¡Sí, mamá! —respondió la gamita. Pero lo primero que hizo a la mañana siguiente, fue seguir los senderos que habían abierto los hombres en el monte, para ver con más facilidad los nidos de abejas.

Hasta que al fin halló uno. Esta vez el nido tenía abejas oscuras, con una fajita amarilla en la cintura, que caminaban por encima del nido. El nido también era distinto; pero la gamita pensó que, puesto que estas abejas eran más grandes, la miel debía ser más rica.

Se acordó asimismo de la recomendación de su mamá; mas, creyó que su mamá exageraba, como exageraban siempre las madres de las gamitas. Entonces le dio un gran cabezazo al nido.

¡Ojalá nunca lo hubiera hecho! Salieron en seguida cientos de avispas, miles de avispas que le picaron en todo el cuerpo, le llenaron todo el cuerpo de picaduras, en la cabeza, en la barriga, en la cola; y lo que es mucho peor, en los mismos ojos. La picaron más de diez en los ojos.

La gamita, loca de dolor corrió y corrió gritando, hasta que de repente tuvo que pararse porque no veía más: estaba ciega, ciega del todo.

Los ojos se le habían hinchado enormemente, y no veía más. Se quedó quieta entonces, temblando de dolor y de miedo, y sólo podía llorar desesperadamente.

—¡Mamá!… ¡Mamá!…

Su madre, que había salido a buscarla, porque tardaba mucho, la halló al fin, y se desesperó también con su gamita que estaba ciega. La llevó paso a paso hasta su cubil con la cabeza de su hija recostada en su pescuezo, y los bichos del monte que encontraban en el camino, se acercaban todos a mirar los ojos de la infeliz gamita.

La madre no sabía qué hacer. ¿Qué remedios podía hacerle ella? Ella sabía bien que en el pueblo que estaba del otro lado del monte vivía un hombre que tenía remedios. El hombre era cazador, y cazaba también venados, pero era un hombre bueno.

La madre tenía miedo, sin embargo, de llevar a su hija a un hombre que cazaba gamas. Como estaba desesperada se decidió a hacerlo. Pero antes quiso ir a pedir una carta de recomendación al oso hormiguero, que era gran amigo del hombre.

Salió, pues, después de dejar a la gamita bien oculta, y atravesó corriendo el monte, donde el tigre casi la alcanza. Cuando llegó a la guarida de su amigo, no podía dar un paso más de cansancio.

Este amigo era, como se ha dicho, un oso hormiguero; pero era de una especie pequeña, cuyos individuos tienen un color amarillo, y por encima del color amarillo una especie de camiseta negra sujeta por dos cintas que pasan por encima de los hombros. Tienen también la cola prensil porque viven siempre en los árboles, y se cuelgan de la cola.

¿De dónde provenía la amistad estrecha entre el oso hormiguero y el cazador? Nadie lo sabía en el monte; pero alguna vez ha de llegar el motivo a nuestros oídos.

La pobre madre, pues, llegó hasta el cubil del oso hormiguero.

—¡Tan!, ¡tan!, ¡tan! —llamó jadeante.

—¿Quién es? —respondió el oso hormiguero.

—¡Soy yo, la gama!

—¡Ah, bueno! ¿Qué quiere la gama?

—Vengo a pedirle una tarjeta de recomendación para el cazador. La gamita, mi hija, está ciega.

—¿Ah, la gamita? —le respondió el oso hormiguero—. Es una buena persona. Si es por ella, sí le doy lo que quiere. Pero no necesita nada escrito… Muéstrele esto, y la atenderá.

Y con el extremo de la cola, el oso hormiguero le extendió a la gama una cabeza seca de víbora, completamente seca, que tenía aún los colmillos venenosos.

—Muéstrele esto —dijo aún el comedor de hormigas—. No se precisa más.

—¡Gracias, oso hormiguero! —respondió contenta la gama—. Usted también es una buena persona.

Y salió corriendo, porque era muy tarde y pronto iba a amanecer.

AI pasar por su cubil recogió a su hija, que se quejaba siempre, y juntas llegaron por fin al pueblo, donde tuvieron que caminar muy despacito y arrimarse a las paredes, para que los perros no las sintieran. Ya estaban ante la puerta del cazador.

—¡Tan!, ¡tan!, ¡tan! —golpearon.

—¿Qué hay? —respondió una voz de hombre, desde adentro. —¡Somos las gamas!… ¡TENEMOS LA CABEZA DE VÍBORA!

La madre se apuró a decir esto, para que el hombre supiera bien que ellas eran amigas del oso hormiguero.

—¡Ah, ah! —dijo el hombre, abriendo la puerta—. ¿Qué pasa?

—Venimos para que cure a mi hija, la gamita, que está ciega.

Y contó al cazador toda la historia de las abejas.

—¡Hum!… Vamos a ver qué tiene esta señorita —dijo el cazador. Y volviendo a entrar en la casa, salió de nuevo con una sillita alta, e hizo sentar en ella a la gamita para poderle ver bien los ojos sin agacharse mucho. Le examinó así los ojos, bien de cerca con un vidrio redondo muy grande, mientras la mamá alumbraba con el farol de viento colgado de su cuello.

—Esto no es gran cosa —dijo por fin el cazador, ayudando a bajar a la gamita—. Pero hay que tener mucha paciencia. Póngale esta pomada en los ojos todas las noches, y téngale veinte días en la oscuridad. Después póngale estos lentes amarillos, y se curará.

—¡Muchas gracias, cazador! —respondió la madre, muy contenta y agradecida—. ¿Cuánto le debo?

—No es nada —respondió sonriendo el cazador—. Pero tenga mucho cuidado con los perros, porque en la otra cuadra vive precisamente un hombre que tiene perros para seguir el rastro de los venados.

Las gamas tuvieron gran miedo; apenas pisaban, y se detenían a cada momento. Y con todo, los perros las olfatearon y las corrieron media legua dentro del monte. Corrían por una picada muy ancha, y delante la gamita iba balando.

Tal como lo dijo el cazador se efectuó la curación. Pero sólo la gama supo cuánto le costó tener encerrada a la gamita en el hueco de un gran árbol, durante veinte días interminables. Adentro no se veía nada. Por fin una mañana la madre apartó con la cabeza el gran montón de ramas que había arrimado al hueco del árbol para que no entrara luz, y la gamita, con sus lentes amarillos, salió corriendo y gritando:

—¡Veo, mamá! ¡Ya veo todo!

Y la gama, recostando la cabeza en una rama, lloraba también de alegría, al ver curada su gamita.

Y se curó del todo. Pero aunque curada, y sana y contenta, la gamita tenía un secreto que la entristecía. Y el secreto era éste: ella quería a toda costa pagarle al hombre que tan bueno había sido con ella y no sabia cómo.

Hasta que un día creyó haber encontrado el medio. Se puso a recorrer la orilla de las lagunas y bañados buscando plumas de garza para llevarle al cazador. El cazador, por su parte, se acordaba a veces de aquella gamita ciega que él había curado.

Y una noche de lluvia estaba el hombre leyendo en su cuarto, muy contento porque acababa de componer el techo de paja, que ahora no se llovía más; estaba leyendo cuando oyó que llamaban. Abrió la puerta, y vio a la gamita que le traía un atadito, un plumerito todo mojado de plumas de garza.

El cazador se puso a reír, y la gamita, avergonzada porque creía que el cazador se reía de su pobre regalo, se fue muy triste. Buscó entonces plumas muy grandes, bien secas y limpias, y una semana después volvió con ellas; y esta vez el hombre, que se había reído la vez anterior de cariño, no se rió esta vez porque la gamita no comprendía la risa. Pero en cambio le regaló un tubo de tacuara lleno de miel, que la gamita tomó loca de contento.

Desde entonces la gamita y el cazador fueron grandes amigos. Ella se empeñaba siempre en llevarle plumas de garza que valen mucho dinero, y se quedaba las horas charlando con el hombre. Él ponía siempre en la mesa un jarro enlozado lleno de miel, y arrimaba la sillita alta para su amiga. A veces le daba también cigarros que las gamas comen con gran gusto, y no les hacen mal. Pasaban así el tiempo, mirando la llama, porque el hombre tenía una estufa de leña mientras afuera el viento y la lluvia sacudían el alero de paja del rancho.

Por temor a los perros, la gamita no iba sino en las noches de tormenta. Y cuando caía la tarde y empezaba a llover, el cazador colocaba en la mesa el jarrito con miel y la servilleta, mientras él tomaba café y leía, esperando en la puerta el ¡tan-tan! bien conocido de su amiga la gamita.

RESCATANDO A PABLO DE ROKHA: Genio y figura; Circulo… dos poemas, un poeta…

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Vuelvo… Siempre vuelvo a los poetas; a la poesía…Y vuelvo con ese loco-suicida-salvaje-empedernido. Sip, ese poeta de verso duro y borrachera literaria. Con  su locura desatada, con  sus poemas deslenguados, y su dedo acusatorio; Pablo de Rokha es uno de los petas mas poderosos de mi tierra. que sean sus versos la guía para hacer el camino de regreso hacia la poesía,l los poetas y la literatura. 

Soy Focvs
Y la Mverte no es vna Metáfora

GENIO Y FIGURA

A Winétt

Yo soy como el fracaso total del mundo, ¡oh
Pueblos!
El canto frente a frente al mismo Satanás,
dialoga con la ciencia tremenda de los muertos,
y mi dolor chorrea de sangre la ciudad.

Aun mis días son restos de enormes muebles viejos,
anoche “Dios” lloraba entre mundos que van
así, mi niña, solos, y tú dices “te quiero”,
cuando hablas con “tu” Pablo, sin oírme jamás.

El hombre y la mujer tienen olor a tumba;
el cuerpo se me cae sobre la tierra bruta
lo mismo que el ataúd rojo del infeliz.

Enemigo total, aúllo por los barrios,
un espanto más bárbaro, más bárbaro, más bárbaro
que el hipo de cien perros botados a morir.

 

 

 

CIRCULO

A Winétt

Ayer jugaba el mundo como un gato en tu falda;
hoy te lame las finas botitas de paloma;
tienes el corazón poblado de cigarras,
y un parecido a muertas vihuelas desveladas,
gran melancólica.

Posiblemente quepa todo el mar en tus ojos
y quepa todo el sol en tu actitud de acuario;
como un perro amarillo te siguen los otoños,
y, ceñida de dioses fluviales y astronómicos,
eres la eternidad en la gota de espanto.

Tu ilusión se parece a una ciudad antigua,
a las caobas llenas de aroma entristecido,
a las piedras eternas y a las niñas heridas;
un pájaro de agosto se ahoga en tus pupilas,
y, como un traje obscuro, se te cae el delirio.

Seria como una espada, tienes la trial dulzura
de los viejos y tiernos sonetos del crepúsculo;
tu dignidad pueril arde como las frutas;
tus cantos se parecen a una gran jarra obscura
que se volcase arriba del ideal del mundo.

Tal como las semillas, te desgarraste en hijos,
y, lo mismo que un sueño que se multiplicara,
la carne dolorosa se te llenó de niños;
mujercita de invierno, nublada de suspiros,
la tristeza del sexo te muerde la palabra.

Todo el siglo te envuelve como una echarpe de oro;
y, desde la verdad lluviosa de mi enigma,
entonada la tonada de los últimos novios;
tu arrobamiento errante canta en los matrimonios,
cual una alondra de humo, con las alas ardidas.

Enterrada en los cubos sellados de la angustia,
como Dios en la negra botella de los cielos,
nieta de hombres, nacida en pueblos de locura,
a tu gran flor herida la acuestas en mi angustia,
debajo de mis sienes aradas de silencio.

Asocio tu figura a las hembras hebreas,
y te veo, mordida de aceites y ciudades,
escribir la amargura de las tierras morenas
en la táctica azul de la trial danza horrenda
con la cuchilla rosa del pie inabordable.

Niña de las historias melancólicas, niña,
niña de las novelas, niña de las tonadas,
tienes un gesto inmóvil de estampa de provincia
en el agua de asombro de la cara perdida
y en los serios cabellos goteados de dramas.

Estás sobre mi vida de piedra y hierro ardiente,
como la eternidad encima de los muertos,
recuerdo que viniste y has existido siempre,
mujer, mi mujer mía, conjunto de mujeres,
toda la especie humana se lamenta en tus huesos.

Llenas la tierra entera, como un viento rodante,
y tus cabellos huelen a tonada oceánica;
naranjo de los pueblos terrosos y joviales,
tienes la soledad llena de soledades,
y tu corazón tiene la forma de una lágrima.

Semejante a un rebaño de nubes, arrastrando
la cola inmensa y turbia de lo desconocido,
tu alma enorme rebasa tus hechos y tus cantos,
y es lo mismo que un viento terrible y milenario
encadenado a una matita de suspiros.

Te pareces a esas cántaras populares,
tan graciosas y tan modestas de costumbres;
tu democracia inmóvil huele a yuyos rurales,
muchacha del país, florida de velámenes,
y la greda morena, triste de aves azules.

Derivas de mineros y de conquistadores,
ancha y violenta gente llevó tu sangre extraña,
y tu abuelo, Domingo Sanderson, fue un HOMBRE;
yo los miro y los veo cruzando el horizonte
con tu actitud futura encima de la espalda.

Eres la permanencia de las cosas profundas
y la amada geográfica llenando el Occidente;
tus labios y tus pechos son un panal de angustia,
y tu vientre maduro es un racimo de uvas
colgado del parrón colosal de la muerte.

Ay, amiga, mi amiga, tan amiga mi amiga,
cariñosa, lo mismo que el pan del hombre pobre;
naciste tú llorando y sollozó la vida;
yo te comparo a una cadena de fatigas
hecha para amarrar estrellas en desorden.

LOS CUENTOS DE LA SELVA: La Historia de dos cachorros de coatí y de dos cachorros de hombre…

Algo tarde este mes… pero sigo subiendo el trabajo insuperable de este uruguayo poderoso. Ya lo he dicho antes,  los cuentos de la selva son los cuentos de mi infancia, son como imagenes en sepia de mis dias de niño  a los pies de una enorme estanteria con libros, leyendo incansablemente en las acaloradas  tardes del verano.

Espero que, al compartir estos cuentos, tambien les comparta mucho de mis emociones y sensaciones; que sean éstos, un pasaje a la fantasia de años de infancia y mis sueños fantasmagoricos; con una selva calurosa, humeda y par de botas de caña alta.

Soy Focvs
Y la Mverte no es vna Metáfora

fotocuento de la selva

Historia de dos cachorros de coatí y de dos cachorros de hombre

Había una vez un coatí que tenía tres hijos. Vivían en el monte comiendo frutas, raíces y huevos de pajaritos. Cuando estaban arriba de los árboles y sentían un gran ruido, se tiraban al suela de cabeza y salían corriendo con la cola levantada.

Una vez que los coaticitos fueron un poco grandes, su madre los reunió un día arriba de un naranjo y les habló así:

—Coaticitos: ustedes son bastante grandes para buscarse la comida solos. Deben aprenderlo, porque cuando sean viejos andarán siempre solos, como todos los coatís. El mayor de ustedes, que es muy amigo de cazar cascarudos, puede encontrarlos entre los palos podridos, porque allí hay muchos cascarudos y cucarachas. El segundo, que es gran comedor de frutas, puede encontrarlas en este naranjal; hasta diciembre habrá naranjas. El tercero, que no quiere comer sino huevos de pájaros, puede ir a todas partes, porque en todas partes hay nidos de pájaros. Pero que no vaya nunca a buscar nidos al campo, porque es peligroso.

“Coaticitos hay una sola cosa a la cual deben tener gran miedo. Son los perros. Yo peleé una vez con ellos, y sé lo que les digo; por eso tengo un diente roto. Detrás de los perros vienen siempre los hombres con un gran ruido, que mata. Cuando oigan cerca este ruido, tírense de cabeza al suelo, por alto que sea el árbol. Si no lo hacen así, los matarán con seguridad de un tiro”.

Así habló la madre. Todos se bajaron entonces y se separaron, caminando de derecha a izquierda y de izquierda a derecha, como si hubieran perdido algo, porque así caminan los coatís.

El mayor, que quería comer cascarudos, buscó entre los palos podridos y las hojas de los yuyos, y encontró tantos, que comió hasta quedarse dormido. El segundo, que prefería las frutas a cualquier cosa, comió cuantas naranjas quiso, porque aquel naranjal estaba dentro del monte, como pasa en el Paraguay y Misiones, y ningún hombre vino a incomodarlo. El tercero, que era loco por los huevos de pájaros, tuvo que andar todo el día para encontrar únicamente dos nidos; uno de tucán, que tenía tres huevos, y uno de tórtolas, que tenia sólo dos. Total, cinco huevos chiquitos, que era muy poca comida; de modo que al caer la tarde el coaticito tenia tanta hambre como de mañana, y se sentó muy triste a la orilla del monte. Desde allí veía el campo, y pensó en la recomendación de su madre.

—¿Por qué no querrá mamá —se dijo— que vaya a buscar nidos en el campo?

Estaba pensando así cuando oyó, muy lejos, el canto de un pájaro. .

—¡Qué canto tan fuerte! —dijo admirado—. ¡qué huevos tan grandes debe tener ese pájaro!

El canto se repitió. Y entonces el coatí se puso a correr por entre el monte, cortando camino, porque el canto había sonado muy a su derecha. El sol caía ya, pero el coatí volaba con la cola levantada. Llegó a la orilla del monte, por fin, y miró al campo. Lejos vio la casa de los hombres, y vio a un hombre con botas que llevaba un caballo de la soga. Vio también un pájaro muy grande que cantaba y entonces el coaticito se golpeó la frente y dijo:

—¡Qué zonzo soy! Ahora ya sé qué pájaro es ése. Es un gallo; mamá me lo mostró un día de arriba de un árbol. Los gallos tienen un canto lindísimo, y tienen muchas gallinas que ponen huevos. ¡Si yo pudiera comer huevos de gallina!…

Es sabido que nada gusta tanto a los bichos chicos de monte como los huevos de gallina. Durante un rato el coaticito se acordó de la recomendación de su madre. Pero el deseo pudo más, y se sentó a la orilla del monte, esperando que cerrara bien la noche para ir al gallinero.

La noche cerró por fin, y entonces, en puntas de pie y paso a paso, se encaminó a la casa. Llegó allá y escuchó atentamente: no se sentía el menor ruido. El coaticito, loco de alegría porque iba a comer cien, mil, dos mil huevos de gallina, entró en el gallinero, y lo primero que vio bien en la entrada fue un huevo que estaba solo en el suelo. Pensó un instante en dejarlo para el final, como postre, porque era un huevo muy grande, pero la boca se le hizo agua, y clavó los dientes en el huevo.

Apenas lo mordió, ¡TRAC!, un terrible golpe en la cara y un inmenso dolor en el hocico.

—¡Mamá, mamá! —gritó, loco de dolor, saltando a todos lados. Pero estaba sujeto, y en ese momento oyó el ronco ladrido de un perro.

Mientras el coatí esperaba en la orilla del monte que cerrara bien la noche para ir al gallinero, el hombre de la casa jugaban sobre la gramilla con sus hijos, dos criaturas rubias de cinco y seis años, que corrían riendo, se caían, se levantaban riendo otra vez, y volvían a caerse. El padre se caía también, con gran alegría de los chicos. Dejaron por fin de jugar porque ya era de noche, y el hombre dijo entonces:

—Voy a poner la trampa para cazar a la comadreja que viene a matar los pollos y robar los huevos.

Y fue y armó la trampa. Después comieron y se acostaron. Pero las criaturas no tenían sueño, y saltaban de la cama del uno a la del otro y se enredaban en el camisón. El padre, que leía en el comedor, los dejaba hacer. Pero los chicos de repente se detuvieron en sus saltos y gritaron:

—¡Papá! ¡Ha caído la comadreja en la trampa! ¡Tuké esta ladrando! ¡Nosotros también queremos ir, papá!

El padre consintió, pero no sin que las criaturas se pusieran las sandalias, pues nunca los dejaba andar descalzos de noche, por temor a las víboras.

Fueron. ¿Qué vieron allí? Vieron a su padre que se agachaba, teniendo al perro con una mano, mientras con la otra levantaba por la cola a un coatí, un coaticito chico aún, que gritaba con un chillido rapidísimo y estridente, como un grillo.

—¡Papá, no lo mates! —dijeron las criaturas—. ¡Es muy chiquito! ¡Dánoslo para nosotros!

—Bueno, se los voy a dar —respondió el padre—. Pero cuídenlo bien, y sobre todo no se olviden de que los coatís toman agua como ustedes.

Esto lo decía porque los chicos habían tenido una vez un gatito montés al cual a cada rato le llevaban carne, que sacaban de la fiambrera pero nunca le dieron agua, y se murió.

En consecuencia, pusieron al coatí en la misma jaula del gato montés, que estaba cerca del gallinero, y se acostaron todos otra vez.

Y cuando era más de medianoche y había un gran silencio, el coaticito, que sufría mucho por los dientes de la trampa, vio, a la luz de la luna, tres sombras que se acercaban con gran sigilo. El corazón le dio un vuelco al pobre coaticito al reconocer a su madre y sus dos hermanos que lo estaban buscando.

—¡Mamá, mamá! —murmuró el prisionero en voz muy baja para no hacer ruido—. ¡Estoy aquí! ¡Sáquenme de aquí! ¡No quiero quedarme, ma… má! —y lloraba desconsolado.

Pero a pesar de todo estaban contentos porque se habían encontrado, y se hacían mil caricias en el hocico.

Se trató en seguida de hacer salir al prisionero. Probaron primero cortar el alambre tejido, y los cuatro se pusieron a trabajar con los dientes; mas no conseguían nada. Entonces a la madre se le ocurrió de repente una idea, y dijo:

—¡Vamos a buscar las herramientas del hombre! Los hombres tienen herramientas para cortar fierro. Se llaman limas. Tienen tres lados como las víboras de cascabel. Se empuja y se retira. ¡Vamos a buscarla!

Fueron al taller del hombre y volvieron con la lima. Creyendo que uno solo no tendría fuerzas bastantes, sujetaron la lima entre los tres y empezaron el trabajo. Y se entusiasmaron tanto, que al rato la jaula entera temblaba con las sacudidas y hacía un terrible ruido. Tal ruido hacía, que el perro se despertó, lanzando un ronco ladrido. Mas los coatís no esperaron a que el perro les pidiera cuenta de ese escándalo y dispararon al monte, dejando la lima tirada.

Al día siguiente, los chicos fueron temprano a ver a su nuevo huésped, que estaba muy triste.

—¿Qué nombre le pondremos? —preguntó la nena a su hermano.

—¡Ya sé! —respondió el varoncito—. ¡Le pondremos Diecisiete!

¿Por qué Diecisiete? Nunca hubo bicho del monte con nombre más raro. Pero el varoncito estaba aprendiendo a contar, y tal vez le había llamado la atención aquel número.

El caso es que se llamó Diecisiete. Le dieron pan, uvas, chocolate, carne, langostas, huevos, riquísimos huevos de gallina, lograron que en un solo día se dejara rascar la cabeza; y tan grande es la sinceridad del cariño de las criaturas, que, al llegar la noche, el coatí estaba casi resignado con su cautiverio. Pensaba a cada momento en las cosas ricas que había para comer allí, y pensaba en aquellos rubios cachorritos de hombre que tan alegres y buenos eran.

Durante dos noches seguidas, el perro durmió tan cerca de la jaula, que la familia del prisionero no se atrevió a acercarse, con gran sentimiento. Cuando a la tercera noche llegaron de nuevo a buscar la lima para dar libertad al coaticito, éste les dijo:

—Mamá: yo no quiero irme más de aquí. Me dan huevos y son muy buenos conmigo. Hoy me dijeron que si me portaba bien me iban a dejar suelto muy pronto. son como nosotros son cachorritos también, y jugamos juntos.

Los coatís salvajes quedaron muy tristes, pero se resignaron, prometiendo al coaticito venir todas las noches a visitarlo.

Efectivamente, todas las noches, lloviera o no, su madre y sus hermanos iban a pasar un rato con él. El coaticito les daba pan por entre el tejido de alambre, y los coatís salvajes se sentaban a comer frente a la jaula.

Al cabo de quince días, el coaticito andaba suelto y él mismo se iba de noche a su jaula. Salvo algunos tirones de orejas que se llevaba por andar muy cerca del gallinero, todo marchaba bien. Él y las criaturas se querían mucho, y los mismos coatís salvajes, al ver lo buenos que eran aquellos cachorritos de hombre, habían concluido por tomar cariño a las dos criaturas.

Hasta que una noche muy oscura, en que hacía mucho calor y tronaba, los coatís salvajes llamaron al coaticito y nadie les respondió. Se acercaron muy inquietos y vieron entonces, en el momento en que casi la pisaban, una enorme víbora que estaba enroscada en la entrada de la jaula. Los coatís comprendieron en seguida que el coaticito había sido mordido al entrar, y no había respondido a su llamado porque acaso estaba ya muerto. Pero lo iban a vengar bien. En un segundo, entre los tres, enloquecieron a la serpiente de cascabel, saltando de aquí para allá, y en otro segundo, cayeron sobre ella, deshaciéndole la cabeza a mordiscones.

Corrieron entonces adentro, y allí estaba en efecto el coaticito, tendido, hinchado, con las patas temblando y muriéndose. En balde los coatís salvajes lo movieron; lo lamieron en balde por todo el cuerpo durante un cuarto de hora. El coaticito abrió por fin la boca y dejó de respirar, porque estaba muerto.

Los coatís son casi refractarios como se dice, al veneno de las víboras. No les hace casi nada el veneno, y hay otros animales, como la mangosta que resisten muy bien el veneno de las víboras. Con toda seguridad el coaticito había sido mordido en una arteria o una vena porque entonces la sangre se envenena en seguida, y el animal muere. Esto le había pasado al coaticito.

Al verlo así, su madre y sus hermanos lloraron un largo rato. Después, como nada más tenían que hacer allí, salieron de la jaula, se dieron vuelta para mirar por última vez la casa donde tan feliz había sido el coaticito, y se fueron otra vez al monte.

Pero los tres coatís, sin embargo, iban muy preocupados, y su preocupación era ésta: ¿qué iban a decir los chicos, cuando, al día siguiente, vieran muerto a su querido coaticito? Los chicos le querían muchísimo, y ellos, los coatís, querían también a los cachorritos rubios. Así es que los tres coatís tenían el mismo pensamiento, y era evitarles ese gran dolor a los chicos.

Hablaron un largo rato y al fin decidieron lo siguiente: el segundo de los coatís, que se parecía muchísimo al menor en cuerpo y en modo de ser, iba a quedarse en la jaula en vez del difunto. Como estaban enterados de muchos secretos de la casa, por los cuentos del coaticito, los chicos no desconocerían nada; extrañarían un poco algunas cosas, pero nada más.

Y así pasó en efecto. Volvieron a la casa, y un nuevo coaticito , reemplazó al primero, mientras la madre y el otro hermano se llevaban sujetos a los dientes el cadáver del menor. Lo llevaron despacio al monte, y la cabeza colgaba, balanceándose, y la cola iba arrastrando por el suelo.

Al día siguiente los chicos extrañaron, efectivamente, algunas costumbres raras del coaticito. Pero como éste era tan bueno y cariñoso como el otro, las criaturas no tuvieron la menor sospecha. Formaron la misma familia de cachorritos de antes, y, como antes, los coatís salvajes venían noche a noche a visitar al coaticito civilizado, y se sentaban a su lado a comer pedacitos de huevos duros que él les guardaba, mientras ellos le contaban la vida de la selva.

HONDURAS: golpe de estado en Tegucigalpa…

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La Justicia es la reina de las virtudes republicanas y con ella se sostiene la igualdad y la libertad.

Simón Bolívar (1783-1830) Militar y político venezolano.

Estoy aterrado…. He oído las palabras del Presidente de Honduras Manuel Zelaya via CNN, llamando a la restitución del sistema democrático; y sip la sombra del fascismo  vuelve a sobrevolar el cielo americano.

Con espanto, oigo ladrar al fascismo y escupir las mismas metiras de siempre, para justificar la misma violencia de siempre; son las mismas alimañas codiciosas, los mismo mostruos homicidas; son los mismos satrapas hambrientos, llenos de codicia, sedientos de poder. 

Y nosotros que pensabamos  que la sombra de las dictaduras  en america latina habían sido dejadas finalmente atrás; y nostros que pensabamos que la garra del fascismo golpista había por fin desaparecido de nuestro continente, y nosotros que pensabamos que ha eramos modernos y democráticos; nos despertamos ayer en la mañana, sobresaltados, viendo la sepia nostalgica del golpismo fratricida en nuestra querida América.

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La burda estratagema de los golpístas es casi una opereta barata, la comunidad internacional no reconoce al usurpador, y hasta el imperio exije el retorno del legítimo gobernante. Mientras tanto, las comunicaciones son cortadas en Tegucigalpa, corren los informes encontrados de violencia y muerte; mientras… en Tegucigalpa, la gente ha salido a las calles a defender al hombre que han elegido como presidente y el fascismo golpista decreta toque de queda en la capital “para prevenir brotes de violencia”. Nosotros  en Chile, conocemos demasiado bien este tipo de libreto golpista, leemos en las comunicaciones hondureñas las mismas falsas mentiras de siempre del golpísmo criminal.

Estoy cansado del odio fratricida, estoy cansado de la codicia mas desenfrenada, estoy cansado del egoísmo y la violencia sin fin. Estoy cansado de que a los americanos no se nos permita florecer,  de que no se nos permita la oportunidad de construir, sembrar y cosechar, el producto de nuestros porpios esfuerzos. Es triste y vergonzoso que  la istitucionalidad oficial en el mundo nos hable de la democracia, de la participación democrática, del ejercicio democrático, del respeto a las instituciones, del estado de derecho, mientras a la primera de cambio todos esos principios son ultrajados sin misericordia, cuando se ven amenazados los intereses de clase, los privilegios y las garantías económicas, obtenidas atravez de años de dominio politico sin opocisión.

Y yo me pregunto, de que nos sirve a los americanos, apostar por unas democracias que solo sirven cuando se trata de defender las garantías de las calses mas poderosas. De que sirve que se diga o se hable de institucionalidad democrática, justicia social o estabilidad democrática; si esos principios solo son válidos cuando las clases poderosas, las oligarquías, los grupos económicos, las clases mas conservadoras ejercen el poder a su antojo y privilegio. En momentos como este es que recuerdo las palabras de ese argentino lucido llamado  Jorge Luis Borges…

honduras

Democracia: es una superstición muy difundida, un abuso de la estadística.

Jorge Luis Borges 
(1899-1986) Escritor argentino  

 

 Esta disponible la información en TELESUR

Me quedo con pena…. con un amargo sabor en la boca, no quiero creer que esto será así y que en general las democracias latinas solo serán permitidas en la medida en la que favorezcan a las clases mas poderosas, a los grandes capitales y a los grupos políticos mas poderosos…

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Y la Mverte no es vna Metáfora

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