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La Torre de Babel: El Poder de las Palabras…

El lugar donde las palabras tuvieron poder por primera vez…

mes

enero 2008

JOSE MARTÍ: El Apostol de pueblo cubano; a 155 años de su natalicio…

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Y hay ocaciones en que: “La necesidad no tolera tardanzas, pero mas vale tarde que nunca…”; y pareciera esta, ser una escusa pobre por la tardanza en recordar a este hombre sencillo y de versos poderosos.
José Julián Martí Pérez  nació el 28 de enero de 1853; también conocido por los cubanos como «El apóstol»; fue un político, pensador, periodista, filósofo, poeta y masón cubano, creador del Partido Revolucionario Cubano (PRC) y organizador de la Guerra del 95 o llamada también La Guerra Necesaria; hay aquí, mas sobre su vida y sus poemas.
Martí es uno de esos, cuya senda ha sido seguida por generaciones enteras de americanos (porque TODOS somos americanos)  que han vivido luchado y a veces muerto por el sueño de libertad y justicia para america latina, no hay que equivocarse, esto no es solo política, esto es mas que eso, esto es vida, es herencia, esta lucha es  “LA GRAN LUCHA” por la auto-determinación de todos los pueblos americanos:

“..Cuando se es testigo de las grandes explosiones de amor de la
humanidad, se siente orgullo de ser hombre, así como cuando se es
testigo de sus postraciones o su furia da vergüenza serlo. La muerte es
útil, la virtud es útil, la desgracia es necesaria y reparadora, por cuanto
despierta en los corazones que la presencian nobles impulsos de aliviarla.
Y la tierra va camino de ventura, porque ya las coronas de los
reyes descansan sobre el féretro de los trabajadores…

(Nueva York, 1 de octubre de 1881
   extracto de una carta al Director de “La Opinión Nacional”)

 
Y  la verdad es que La voz del Poeta aún nos llama a seguir la marcha,  la verdad es que sus versos aún gritan nos gritan por la independecia continental; de la mano del poeta podemos volver la vista hacia las luchas del pasado; de la manos del poeta podemos volvernos a las tareas inconclusas del pasado.

“¡Vengo en tus manos a dejar la empresa
De vengar las cobardes amenazas
Del bárbaro tirano que así llega
A despojar de vida nuestras almas!
Vengo a rogar al esforzado nubio
Que a la batalla con el pueblo parta.”

(José Martí; Abdala” obra escrita expresamente para «La Patria»)
La tenacidad de los versos del poeta aún tienen el poder para vibraren los oído del continente, porque son su llamada a las armas. Son su grito que nos alerta de que la lucha no ha terminado, que el trabajo de contructores no ha terminado, de la boca del poeta se sabe, que es necesario no rendirse nunca jamás. 

«¡Virtuoso, tú serás odiado!» El que desmaya
ve con ojos de ira al que no desmaya; el perezoso, al laborioso; el
que se doblega a la adversidad, y precipita su derrota con su cobardía,
aborrece al que sonríe a la adversidad, y, como mago a serpiente, la
seduce, la duerme y la domina. Los impacientes odian al paciente; los
soberbios que anhelan un premio exagerado y prematuro a condiciones
que no cultivan, ni utilizan, ni riegan, execran y persiguen a los mansos
que han labrado su recompensa con sus virtudes, su fama con su esfuerzo,
su gloria con sus dolores. La ventura es un premio, no un derecho;
no decora el pecho del soldado sino después de haber luchado
honrosamente en la batalla. El Tabor es la recompensa del Calvario.

(José Martí; del texto “Cronicas”)

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Quiero que me escuchen todos los americanos, concientes de ser latinos, orgullosos de ser americanos, quiero que me escuchen; la voz de Martí nos esta llamando, aún tenemos trabajo, nuestros pueblos  llevan aún las cadenas del esclavo, aún queda misería, hambre y pobreza, aún rondan las Bestias, a nuestra pobre América morena.

Que me sigan espero los valientes
Nobles caudillos que el valor realza,
Y si insulta a los libres un tirano
Veremos en el campo de batalla!
En la Nubia nacidos, por la Nubia
Morir sabremos: hijos de la patria,
Por ella moriremos, y el suspiro
Que de mis labios postrimeros salga,
Para Nubia será, que para Nubia
Nuestra fuerza y valor fueron creados.
Decid al pueblo que con él al campo
Cuando se ordene emprenderé la marcha;
Y decid al tirano que se apreste,
Que prepare su gente, -y que a sus lanzas
Brillo dé y esplendor. ¡Más fuertes brillan
Robustas y valientes nuestras almas!
¡Feliz mil veces ¡oh valiente joven!
El pueblo que es tu patria!

(José Martí; Abdala” obra escrita expresamente para «La Patria»)

 Soy Focvs

Y la Mverte no es vna Metáfora

LAS 100 PELICULAS QUE NO PUEDES DEJAR VER ANTES DE MORIR: Cantando Bajo la Lluvia…

TITULO ORIGINAL ……………..Singin’ in the Rain

AÑO ……………………………………1952

DURACIÓN …………………………102 min.

PAÍS……………………………………Estados Unidos

DIRECTOR …………………………..Stanley Donen, Gene Kelly

GUIÓN ………………………………..Betty Comden, Adolph Green

MÚSICA ………………………………Nacio Herb Brown, Arthur Freed

FOTOGRAFÍA ……………………..Harold Rosson & John Alton

PRODUCTORA …………………….MGM.

Productor: ………………………….Arthur Freed

REPARTO ……………………………Gene Kelly,

…………………………………………..Donald O’Connor,

…………………………………………..Debbie Reynolds,

…………………………………………..Jean Hagen,

………………………………………….Millard Mitchell,

…………………………………………..Cyd Charisse,

…………………………………………..Rita Moreno,

…………………………………………..Douglas Fowley

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Debo confesar que esta es una de mis peliculas favoritas, la vi por primera vez hace años cuando este tipo de peliculas (musicales y de otras clases) eran el grueso de la programación de los canales de señal abierta, que en esos años era lo único que se veía en mi tierra; cintas de Jerry Louis, john Wayne y otros, era lo que se podía ver en segmentos televisivos como; “Tardes de Cine”, “Grandes Eventos” o “La Pelicula del Viernes”. Sí es cierto, la filmografía de la Televisión chilena, estaba atrasada como en 30 años en esa epoca; y es en ese marco que me tope con esta pelicula.

La escena mas grandiosa y recordada dse la pelicula…
Una pelicula bellísima,luminosa, llena de detalles; con escenas inolvidables, una pelicula llena de destreza. Me sentí maravillado por la habilidad de Gene Kelly; ya sea sobre los patines, bajo la lluvia, o frente al gran ventilador, Kelly parece flotar levemente sobre el piso, parece que se mueve con suavidad, como si la gravedad no tuviese nada que ver con el. Gene Kelly, con esa sonrisa enorme, brillante, contagiosa; como si te acabara de contar algo tremendamente gracioso, y estuviese esperando oirte reír a ti también. “Cantando Bajo la Lluvia” es un titulo grandioso, icono de su genero, con un argumento leve y grasioso, la escusa perfecta para las escenas musicales mas grandes jamás filmadas.

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El argumento es en esencia simple; Antes de conocer a la aspirante a actriz Cathy Seldon (Debbie Reynolds), el ídolo del cine mudo Don Lockwood (Gene Kelly) pensaba que lo tenía todo; fama, fortuna y éxito. Pero, tras conocerla, se da cuenta de que ella es lo que realmente faltaba en su vida. Con el nacimiento del cine sonoro, Don quiere filmar los musicales con Kathy, pero entre ambos se interpone la reina del cine mudo Lina Lamont (Jean Hagen); el triangulo es delicioso y el personaje de Lina es genial.Por eso y un millon y medio de razones mas, este es el mejor de todos los músicales, que se hicieron jamás…

Soy Focvs
Y la Mverte no es vna Metáfora

YA SOLO QUEDA EL ULTIMO: Murio Louis de Cazenave, el penúltimo combatiente de la Primera Guerra.

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                                   Louis de Cazenave

Murio anoche… a la increible edad de 110 años; un sobreviviente (uno de los dos ultimos) de una de nuestras guerras más atroces, murio en su cama mientras dormía. Un hombre simple, enrolado en el ejercito frances en 1916, que marcho en la más sangrienta de las ofensivas de la I guerra, la llamada Marcha de  “El Camino de las Damas”, donde murieron serca de 270.000  franceses. Sí, un hombre que anduvo la marcha de la muerte y vivió para contarlo, que se hizo ferrocarrilero después de eso, que tuvo esposa,  hijos, que apezar de todo vivió una buena vida, murio anoche y con su muerte ya solo queda uno, uno solo como el; y ese hombre es Lazare Ponticelli, que nació en 1897. Los dos últimos combatienntes de Francia en la primera guerra mundial.

Dejo esta nota para recordar a aquellos que han formado parte de las  historia, para recordar a aquellos, que  andando por mel valle de las sombras, han formado parte de los momentos claves de la historia, aquellos quienes gracias a su esfuerzo se hizo la diferencia en momentos en los que el destino de  toda la humanidad dependía de esa diferencia…  

Soy Focvs
Y la Mverte no es vna Metáfora

LAS 100 PELICULAS QUE NO PUEDES DEJAR VER ANTES DE MORIR: La Marca del Zorro…

Comienza aquí la línea que busca señalar lo imperdible que hay para mi en la historia del cine. Las que he visto, las que me faltan aún por ver; todas ellas serán la guía para aquellos a los que les gusta la pantalla grande y no sepan por donde empezar…
Soy Focvs
Y La Mverte no es vna Metáfora
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FICHA TÉCNICA
Título Original: The Mark Of Zorro
Director : Rouben Mamoulian
Año : 1940
Duración : 94 Minutos
Actores:
Tyrone Power  Don Diego Vega/Zorro
Basil Rathbone  Captain Esteban Pasquale
Linda Darnell  Lolita Quintero
Gale Sondergaard  Inez Quintero
Eugene Pallette  Fray Felipe
J. Edward Bromberg  Don Luis Quintero
Montagu Love  Don Alejandro Vega
Janet Beecher  Señora Isabella Vega
George Regas  Sergeant Gonzales
Chris-Pin Martin  The Turnkey
Robert Lowery  Rodrigo
Belle Mitchell  Maria de Lopez
John Bleifer  Pedro
Frank Puglia  Propietor
Eugene Borden  Officer of the Day
Película imprescindible para mis fantasías infantiles; además de icono de la justicia y la libertad, para varias generaciones en todo el globo; La Marca del Zorro fue (y aún es) una de las mas atesoradas películas de mi niñez, cuna de mil juegos con capa de toalla y espada de madera; el Zorro es la figura mas potente de la que tengo memoria en la cual se fundan el sentido de la justicia y la libertad, con las que he vivido. El peligro, la aventura, la magia sombría de poderlo todo con solo desearlo, la sensación embriagante de ser el campeón de aquellos que no pueden defenderse, son los ingredientes del una película, que señala el camino de la rebelión contra la maldad.
Un video que ya había posteado antes, pero que ahora se hace más necesario que antes… Un gran duelo de espadas un par de grandes esgrimistas; Tyrone
Power y Basil Rathbone.
La marca del Zorro, cuenta la lucha que debe dar el hijo de un rico hacendado en contra de las despiadadas maquinaciones de un capitán cruel y malvado y del alcalde corrupto, en su natal Los Ángeles California; en tiempos del tratado de España y EEUU de 1819 que reconoció la soberanía de éstos por encima del paralelo 42 y antes de la independencia de Méjico (1821). El Joven que regresa después de 10 años en la corte de España, se da cuenta de que si quiere ayudar al pueblo de Los Ángeles, debe ser muy astuto y cuidadoso, para evitar ser atrapado por el capitán y el alcalde, dando vida así al enmascarado mas famoso del mundo….
El Final de una gran pelicula, con un gran actor…
Con una filmografía extensísima, esta es una de las películas que mas me ha gustado sobre el Zorro, se destacan el talento por igual de ambos contendientes; Tyrone Power como don Diego de la Vega y Basil Rathbone como el despiadado Capitan Pascuale, acompañados de grandes actores, la película resulta, una joya imperdible del cine contemporáneo y mi película Nro.1 en mi lista. (el numero no indica valor sino posición… hay que empezar por alguna parte)

RESCATANDO A XAVIER DUARTE ARTIGAS: De Boca a Boca…

Este que posteo ahora, es un poema despiadado; un poema de uñas largas y sucias; es un poema oneroso y enmaderado; un poema sensible y de verso afilado. Las palabras navegan, suaves y moribundas, son palabras pacientes y sencillas; delgadas líneas que se deslizan sobre el papel (no puedo evitar pensar un poema como este sino como tinta sobre el papel).

Se que esta demás decirlo, pero los produjo la mano firme y serena de un uruguayo; un montevideano de años apasionados y mirada larga, un gran poeta, hombre de pluma madura, verso fuerte (ya lo he dicho antes) y de metáfora profunda: XAVIER DUARTE ARTIGAS.

Lean este poema, y sabrán de lo que les estoy hablando.

Soy Focvs
Y La Mverte no es vna Metáfora

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 DE BOCA A BOCA

I
Es esta una colina blanca con pingüino.
Colina en boca de escenario,
boca de ensayo
en las constipadas narices del verano,
con pingüino.
Boca que se auxilia de lengua,
de huecos y dientes carcomidos,
de ungüento sagrado que saliva,
entre improperios los supuestos cantos,
de la nueva vida.

II
Pasajera ilusión con fumarola es esta boca,
humo que en son de guerra invade la caverna,
en la cual se refugian soñolientos corazones,
que huyen sin saber porqué.
Boca que acomoda sus labios en la trinchera,
los frunce con latidos prestados por el miedo,
al tiempo que todos parten por comida,
siguen como pichichos a la muerte,
cuyo olor ensucia oasis con arena.
Tal si fuera anguila en tiempo de sequía,
he aquí haciendo trampas el tubo digestivo,
en plena travesía desprendido,
entre la diminuta ellis
y el mar de sargazos allende las antillas.

III
En esta fiesta entorno a pieles,
asidas con estacas al oxidado pasto de la hierba,
un mozo en blanco con manjares
atiende otra boca dispuesta sobre plato;
boca muerta con mantel debajo,
con cinc debajo que se abre en grietas,
con banco + debajo tal si fuera trono,
conciencia,
que en el ano hormiguea de acólitos y obispos.
En la cresta de un suspiro y boca abierta,
es esta colina + pingüino
tira con drama que se corta y re corta,
se tuesta en maní con caramelo,
según el dueño del diario que se apila,
en la madrugada entre canillitas.

IV
Para entronizar aún + el torvo escrúpulo del alma,
con voz de mujer adolescente,
después,
entre susurros,
se dijo al ejército de soldaditos,
ataviado con peluche de sombra y arboleda,
que habrá siesta hasta el amanecer.
He aquí abjuraciones vomitadas
en agujero de la tierra que re vive
y sin querer es gólgota,
entre otros cráneos rapados hasta el hueso;
gólgota carpido y re carpido
en el dócil escarpe de este mundo,
expuesto a la invasión del bisturí cosmético;
gólgota con palacios
por encima de la calva construidos,
y es ya demasiado tarde,
para rescribir la historia guardada en su mochila;
gólgota con raíces de higuera por debajo,
muertas de miedo.

V
He aquí una colina blanca
que ha vuelto a ser colina,
sin pingüino;
éste en adelante será un dato,
taxonómico,
clasificado en vidriera para enhiestas criaturas,
en apariencia vivas,
taxidérmicas.
He aquí boca de escenario abandonada
porque a hacer boca todos se habían ido;
en la trinchera tan sólo hubo saliva
remojando hebras de tabaco,
pegoteadas en la redondez de labios
que tan sólo saben,
el lenguaje de los sueños.

VI
No importa cuantos duendes en ese bosque hubo,
cuantas calaveras.
No importan las crucifixiones,
ellas son sangre en los harapos de la brisa,
in apariencia.
He aquí una boca de escenario
en el medioevo de este mundo,
con teclado,
charanga y pandereta;
sitio de retiro hollado por turutas con corneta,
puestos allí para cuidar zancos
y zapatos claveteados,
clavos de oro y plata
hundidos como pitas en cuero carmesí,
pertenecientes a gente vinculada al golf,
mezclada con turistas y señores aprendices,
provenientes de la embajada en este suelo del japón

UN CUENTO PARA LA ESCUELA STA. MARIA: Comenzamos el 2008…

Las líneas que siguen son un trabajo que realicé hace dos meses para un concurso Literario, y que me valió el cuarto lugar. Este cuento que escribí, trata sobre un hecho histórico acaecido en mi tierra a principios del siglo pasado, en una escuela de la ciudad de Iquique llamada Santa María,  los hechos refieren la Matanza atroz de cerca de 2.000 personas; hombres, mujeres y niños, todos mineros, trabajadores del salitre, durante las huelgas obreras de principios de siglo pasado.

Pero el texto no habla solo de eso, habla también de la memoria de lo importante que es para este pueblo, recordar su historia, recordar a sus muertos; como diría aquel poeta nicaraguense del solentiname… ” Los pueblos que olvidan su historia estan condenados a repetirla”

Soy Focvs
Y La Mverte no es vna Metáfora

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CUATRO CARTAS PARA JULIA

PRÓLOGO

En Noviembre de 1976 falleció, a la avanzada edad de 89, La señora Julia Vidal Aristía. La señora Julia había tenido una vida larga y próspera, tanto como lo puede permitir la dura vida del desierto, la señora Julia, que nació, vivió, y murió en su natal Antofagasta; tuvo una vida acogedora y llena de satisfacciones. Tuvo hijos, los que luego de un tiempo, le dieron nietos, los cuales a su vez le dieron Biznietos; completando de esa manera el largo cuadro familiar de lo que ella llamaba con orgullo, “mi sangre, mi herencia”.

La Familia, apenada con el advenimiento de lo que, si bien se sabía era inevitable, tomo a todos de sorpresa; se dio a la triste tarea de disponer de los bienes más próximos de la difunta matriarca, y tomar las penosas decisiones que corresponden en estos casos. En consecuencia, se vendieron la mayoría de los muebles salvo algún que otro buró que fue conservado por la familia más por motivos sentimentales que por utilidad práctica. Ocurrió entonces, que una de las nietas de la señora Julia; Teresa Díaz Vidal, por ser la más cercana de todos los nietos y nietas, se dio a la tarea de disponer de los efectos más privados de su abuela; sus documentos, actas personales, las pocas joyas que aún poseía la anciana al momento de morir, su correspondencia personal y un cofre pequeño forrado en terciopelo verde, con orillas nacaradas e incrustaciones de pedrería muy delicadas, que encontró en el fondo del armario del dormitorio.

Durante varias semanas, Teresa no se decidió a tratar de abrir el cofre, cuya llave no fue encontrada, sintiendo que eso sería como invadir la más secreta de las privacidades de su querida abuela. Si bien ellas habían sido “intimas” (o todo lo intimas que se puede ser con alguien con quién se tienen algo así como 40 años de diferencia) su abuela nunca le refirió que tuviese el llamativo cofre o le dio luces sobre su contenido. Y como a la larga, la curiosidad siempre ha matado al gato, termino lo abrirlo. Para sorpresa de Teresa el interior del cofrecito, solo contenía; algunas fotos muy viejas, una pulsera de perlas baratas y 4 cuatro cartas escritas a mano, que ya estaban amarillas por el paso de los años; las cartas traían como remitente un nombre desconocido para ella. En ellas, el autor relataba las alternativas más intimas de una jornada aterradora ocurrida muchos años atrás, en una escuelita de más al norte; en una ciudad hoy grande e importante.

¿El nombre de la escuela? Santa María; ¿el nombre de la ciudad? Iquique. Lo que sigue es la trascripción completa de las cartas, para salvarlas del olvido.

Diciembre 15, 1907

Querida Julia:

Por fin, por fin pude volver a ver el Mar. Aguzando la vista pude ver también la cuidad y sus casas junto a la playa, llenas de colores envejecidos, como una acuarela desteñida por el sol. También el puerto y el mercado, con su incesante actividad; plagado de olores, sabores y pescados frescos. Pero cierro los ojos, y la veo como era ayer. Y puedo sentir el olor a mariscos recién comprados, el sol calentándome la espalda, y al Nino dando saltos a mí alrededor para que le dé mi pan del desayuno. Pero abro los ojos, y no es ayer, ya no. Los compañeros están contentos; algunos no creyeron que volverían a ver de nuevo el mar.

A nuestras espaldas se quedó el desierto. Leguas y leguas de desierto que dejamos atrás. Ese mar sin olas; esa arena ardiente, ese viento cortante, esas piedras afiladas; todo eso dejamos atrás; un yermo seco donde la vida se dio por vencida hace muchos años ya. No quería dejarnos pasar; quemando cada palmo de tierra, quemando hasta las piedras, secando el aire en nuestras gargantas, arrebatándonos cada gota de agua de nuestros cuerpos, quería cobrarse así cada paso dado hacia nuestra meta final; hacia Iquique, hacia el puerto, hacia mi ciudad.

En realidad nadie se lo había pensado, nadie lo planeó, ni nada. Una mañana simplemente terminaron por hartarnos las miserias y dejamos de esperar. De las bocas de los calicheros, salió una palabra, una palabra simple, sencilla, casi animal, la palabra huelga. Hasta que nos llegaron las noticias al cantón Alto San Antonio. Noticias que hablaban de huelga en la Oficina San Lorenzo, y se oyeron entonces las voces de los trabajadores, y las noticias comenzaron a rodar por toda la pampa salitrera. De San Lorenzo marcho una columna de obreros hacia Sta. Lucía, que se sumo al movimiento y en sus bocas y en sus oídos había una sola palabra, nada más. Huelga. Las voces de los obreros se escucharon en todo el distrito, Alto Sn. Antonio estaba en huelga y marchaba a la ciudad. A mediados de este mes de Diciembre logramos paralizar las faenas en 30 oficinas; y nos reunimos junto a las vías del tren, para seguir la voz de otros trabajadores que nos llamaban desde Iquique, voces que nos urgían a marchar. Nos urgían a que bajáramos al puerto grande, hacia mi ciudad.

Fue hace tantos años que lo dejé todo atrás, por las promesas de riquezas que venían del salitre, que hasta me parece que lo soñé. Hoy sin embargo, me parece haber nacido con la picota en la mano y las espaldas negras por el sol. Después de tanto trabajo, de tanto sudor, de tanto gastar las manos cascando caliche al sol; solo me quedan un montón de fichas, que cambió por comida para no morir de hambre, ni padecer más miserias en este desierto dejado de la mano de Dios.

Pero he vuelto; y vengo con mis compañeros; y ellos con sus esposas, y con sus hijos, buscando la esperanza nueva, para un montón de sueños rotos, que se murieron en algún socavón en el desierto, o bajo un sol inclemente sin esperanza de florecer.

Hoy he dejado el desierto atrás. En una columna interminable, hoy vengo de regreso a la ciudad que me vio nacer. Hoy vengo, y mas que vengo regreso, y al hacerlo, rehago todo mi tiempo; mis memorias, mis victorias y mis derrotas, hoy entro en el puerto y lo miro con ojos de viejo. Nos reconocemos, y al hacerlo, sus calles me susurran la mentira de su mano abierta; en sus esquinas mugrientas unos ojos tristes me enseñan la punta de la guadaña; pero que mas da, si ya no le temo a la muerte, la miro de nuevo, y veo a una ciudad que esconde sus vergüenzas detrás de una caña de vino tinto y un sombrero de copa. Pero ella sabe que la conozco; puedo ver su media rota de meretriz, asomárse por debajo de las enaguas. Miro a mi ciudad y la veo media muerta entre los vapores de la gran borrachera del salitre. Esta ebria. Ebria de traje nuevo y vino barato; ebria de prostíbulos y dinero fácil; ebria y sin esperanzas; comiendo a veces, soñando muy poco, arrastrando la nota triste de un sueño amarillento de tanto sol y aire marino.

Te Quiere
Javier.

Diciembre 18, 1907

Querida Julia:

Hoy me mira mi ciudad. Y me mira con ojos de desconocido, y me cierra sus parpados de madera amedrentada; susurra desprecios en voz baja, llevando sus envidias a la iglesia o dejando caer una limosna mentirosa en la mano del obrero.

¿Y me pregunto finalmente, si no seré otro?; Me miro en ojos ajenos para ver si sigo siendo el mismo. Aquel chiquillo feliz y mugriento que recorría la caleta buscando sobras para el Nino; mi quiltro miserable, tan miserable como yo; hermanos del mismo barro, inseparables, leales hasta la muerte o hasta la once al menos; confidente de todos mis secretos; de mis escapadas de las clases de catecismo en la escuela, de mis tardes espiando a la Laura, una morena monumental que vivía 3 casas mas allá, de ese pecado inconfesable de haberla visto desnuda por la ventana de su cuarto; y haberla seguido viendo después, cada vez que cerraba los ojos por las noches; y que de tanto verla me enamoré como un loco de ella, y casi se morí cuando se casó con un marino americano y se fue a vivir lejos, a un lugar que nunca pude encontrar en el mapa de la escuela. Compañeros de perseguir mil carretas cargadas con frutas y verduras que iban al mercado hasta que el caballo se asustaba o el carretero te echaba a punta de piedras y garabatos; compañero de mil peleas bajo la caleta, para demostrarles a todos que ya era un hombre, fiel guardián que me cuido en mi primera borrachera que pase en un callejón al final de los bares del puerto, después de haberme gastado casi todo mi primer sueldo que me gane ayudando a descargar los botes pesqueros, en mujeres dos veces mas viejas que yo y en vino de jarra con fruta picada, para pasar el calor. El Nino, que finalmente murió de viejo y de tanta pelea con otros perros, y que dejó a la ciudad llena con su descendencia, porque no hubo perra a la que no hubiese preñado, cuando se iba de leva por la ciudad.
¿Y sigo pensando, somos mendigos entonces?; Y nos veo a nosotros; que lo dejamos todo por el sueño calichero del salitre, que arrastramos a nuestras familias hasta el desierto persiguiendo la mentira del oro blanco, que empuñamos las esperanzas y le hurgamos las entrañas a la tierra, con el sueño de una felicidad que nunca llegó. Nosotros, que llenos de promesas lo soportamos todo, en ese desierto que no le perdona nada a nadie y finalmente nos fuimos muriendo de uno en uno, hasta que ya no pudimos más. Nosotros que nos quedamos mudos de tanto pedir lo que se nos habían prometido, hasta que nos dimos cuenta que nos habían engañado. Nosotros, que comenzamos a soñar con la vida, de tanto morirnos anónimos y olvidados en medio de la nada para el regocijo de todos, menos de nosotros. Nosotros los pobres miserables, los malditos olvidados, los salitreros de manos blancas y apergaminadas de tanta pala y tanta carretilla acarreada bajo el sol. Nosotros que nos cansamos de cavar tanta tumba para tanto esposo, hermano, padre o amigo que se murió en las minas, por que en el desierto, el trabajo es más importante que el trabajador; y el trabajo mientras mas barato, mejor. Nosotros, que de tanto esperar un cambio, lentamente fuimos cambiando, y nos despertamos una mañana; pobres, hambrientos y desesperados; una masa anónima de trabajadores sin ya nada que perder, mas que el martirio de la propia vida, una masa trabajadora que finalmente y acorralada por tanta miseria, por tanto dolor, por tanto abandono y tanta desesperación, se levantó para gritar sus rabias y sus maldiciones antes de que la muerte viniera para llevárselos.

No Julia, no somos mendigos, no aceptamos la limosna indigna de aquellos que nos lo deben todo; no aceptamos el soslayo encopetado de aquellos que presumen de educados, mientras se limpian con manos sucias el barro de los zapatos. Somos gente de trabajo como cualquier otra, que lucha y se desangra por poner pan en la mesa de sus hijos, somos gente sencilla que quiere vivir de lo que sea el fruto de su trabajo, somos personas que buscan ser reconocidas como tales y por lo tanto dejar la condición de animales, a los que hay que azotar cuando ya se han cansado.

Tuyo Siempre
Javier

Diciembre 20, 1907

Querida Julia:

Tengo miedo, ¿nunca te lo había dicho? Sí, en esta ocasión siento miedo. Hay un frío inexplicable que nos ronda la garganta, llevamos días negociando, y la cuidad ha venido despertándose mas y mas sitiada. Decenas de soldados recorren las calles, y apuntan la bayoneta calada de sus fusiles al pecho de los trabajadores. Los comercios han cerrado sus puertas; y la ciudad nos mira con las ventanas entre cerradas y atrancan las puertas con maderos. Nuestros compañeros comparten el café en silencio, cabizbajos y pesarosos; hoy nos ha llegado el aire seco del desierto, nos esta llamando, como el ladrido hambriento de un perro abandonado que rueda por los tejados de la barriada. Hay una nota triste en el murmullo del desayuno; ya no hay gaviotas en el cielo para pelearse a gritos, las sobras de la pesca, las carretas bajan en silencio hacia el mercado con un andar funerario, más propio de un cementerio que de un comercio mañanero; no hay niños que corran por las calles, solo pasos apurados de gente demasiado asustada para ofrecernos una palabra. Estamos asustados, los compañeros temen la por la suerte de sus familias antes que por la propia, porque como ya te he dicho, no tenemos ya nada que perder; sin embargo hay un velo de lenta angustia que se va quedando entre nosotros con cada amanecer, tengo el corazón ensombrecido por pensar que en este viaje, hemos traído a nuestros compañeros hasta el lugar de su muerte.

No somos gente peligrosa. Sin embargo el puerto se ha llenado de barcos de guerra. No somos ladrones ni delincuentes, y sin embargo se nos vigila con ojo carcelero. Las botas altas de la tropa apostada en las calles aledañas a la escuela, resuenan en el silencio de las primeras horas de la mañana. Vinimos a pedir lo que es justo; justo para nosotros y nuestras familias; vinimos desarmados, simples trabajadores desarmados, que no saben de guerras y ni de cosas de militares, y vinimos porque confiamos, porque creemos en lo que es justo para los trabajadores, y ya es muy tarde para detenernos. El sol se levanta perezosamente por sobre las montañas y las mujeres trabajan silenciosas, mientras los hombres se visten, y comienzan a congregarse de nuevo, siempre en silencio. Hay un viento seco que viene del desierto, nos esta llamando; mientras en una ciudad sitiada se afilan bayonetas para contestarle a una multitud de obreros desarmados.

Hoy me he puesto mi última muda de ropa limpia; nunca es bueno pensar en la muerte, pero hoy es diferente. No quiero morir Julia, pero lo haré si es necesario; no me veas con compasión por un martirio inútil. A veces la muerte nos salva, de una vida que es peor que la muerte; a pesar de que estamos aterrados, no volveremos a nuestra antigua vida de muerte sin esperanza, preferimos el riesgo de una muerte incierta a caer finalmente en una muerte desesperanzada.

En esta hora de triste necesidad, te recuerdo Julia. Y recuerdo tus tardes acarameladas llenas de dulce de leche, confituras y licor de café. Recuerdo tu vestido azul, leve, delgado y azaroso. Recuerdo las tardes enteras caminando por la playa de Antofagasta, con ese silencio suave y delicado que tejías entre nosotros, un silencio sin el estruendo de lo ajeno, un silencio cómplice, cargado de mensajes, de detalles y sobreentendidos. Con los ojos cerrados, paso revista a los momentos vividos; los besos robados en las despedidas, las promesas susurradas al calor tibio de tu cuello, los juramentos enardecidos del amor eterno tan propios de una ingenuidad casi adolescente; las noches de insomnio y placer a tu lado, llenas de vino blanco y ceviche peruano. No me arrepiento. Ni de haberte conocido, ni de haber vivido lo que viví contigo. No se si me estoy despidiendo o no, pero hay algo que esta enturbiando el aire puro del puerto; es un silencio espeso, un crujir de la madera.

En la intendencia nos reciben caballeros elegantes con botas manchadas de tierra y salitre. Nos dicen que escuchan, que quieren resolver nuestros problemas, que volvamos al desierto a sacar salitre y que entonces hablaremos; pero no es cierto, ya conocemos esa mentira, puedo ver el desprecio y el temor en los ojos de la patronada, nunca se les ocurrió que podríamos hacer esto, nunca nos creyeron capaces; y ahora, que tenemos el flujo de sus riquezas en un puño, nos tienen miedo. Nos amenazan con usar la fuerza, y llenan la ciudad de militares armados, los cañones de sus buques nos apuntan desde la costa, no nos entienden, no entienden la voluntad que nos mueve.

Pero somos trabajadores, solo trabajadores; y se nos terminó la paciencia, ya no queremos más promesas, ya no aceptaremos más mentiras, esta ya no es cuestión peniques de más o fichas de menos, esta en juego nuestra voluntad; no volveremos a la pampa con las manos vacías, estamos resueltos, tenemos ese derecho, nos hemos ganado al menos eso. Estamos decididos, seguiremos negociando, seguiremos resistiendo, tenemos puesta nuestra férrea voluntad puesta en ser escuchados, no nos moveremos; no volveremos al desierto sin nada, no nos rendiremos a una muerte mansa en las calicheras, si nos quieren muertos, aquí tendrán que matarnos; y que nuestra sangre manche las calles de la cuidad, que queden nuestros cuerpos al sol de la ignominia, que quede al descubierto la matanza, no moriremos en silencio, ocultos y anónimos en alguna quebrada de los valles de Atacama. Si nos quieren muertos, tendrán que matarnos aquí mismo, sobre este mismo suelo.

Siempre tuyo
Javier

Diciembre 21, 1907

Querida Julia:

Ya no hay nada más que hacer. El intendente Eastman nos informó del resultado de la reunión con la patronada, y ha tomado ya las determinaciones pertinentes; nos han invitado a una reunión en la intendencia, pero no iremos, ya los conocemos y sabemos para que nos han citado; enviaremos notas o mensajes para seguir dialogando, pero en mi corazón ya se que no hay salida posible. En las calles, se fraguan rumores atroces sobre nosotros, y las tropas corren inquietas a nuestro alrededor, los bomberos esperan en sus cuarteles, y las familias huyen a los barcos atracados en el muelle en busca de refugio. Pero no somos una amenaza para nadie, ¿Por qué le temen tanto al trabajador? La patronada nos mira desde la intendencia con la ira que les ahoga la garganta, se sienten ultrajados, por nuestra rebelión. Los soldados nos vigilan cautelosos desde las esquinas adyacentes a la escuela, nos tiene miedo. Y nosotros en medio de todo, lentamente nos vamos serenando y vamos sopesando, las consecuencias de nuestros actos. Hace unos minutos terminamos la asamblea, la decisión fue unánime, nos quedamos. Todos votaron, nuestros compañeros votaron, sus esposas votaron, sus hijos votaron, sus hermanos, el voto es simple: o somos escuchados o tendrán que asesinarnos, el misterio es que, en el fondo no los creen capaces de dispararnos, pero yo se que sí, lo harán.

Ya es más de medio día y no he comido nada; y es que no se puede tener hambre con el estomago tan apretado. Me acaban de avisar que las tropas se han movido hacia nosotros, y que El general Roberto Silva Renard nos ha dado un ultimátum y espera nuestra respuesta. No es nada nuevo, el intendente ya nos dijo lo mismo ayer. “vuelvan a la pampa vuelvan trabajo y esperen el arbitraje”. Ya han venido los cónsules de Perú y Bolivia, pero ni peruanos ni bolivianos han aceptado retirarse, han vivido con nosotros y morirán con nosotros, son nuestros hermanos.

Los dirigentes nos hemos reunido y subiremos al techo de la escuela a decirles nuestra respuesta; parece que ha llegado la hora, y antes de lo que esperaba. Se que antes te dije que no sabía si iba a morir, pero ahora losé. Ya no hay espacio para más palabras, ya no hay nada que hacer, seremos asesinados, y el nombre de esta escuela quedará manchado por la sangre y la matanza. En el fondo mas intimo, no creía que tuvieran el coraje de dispararle a gente desarmada, pero ahora que veo a las tropas calar la bayoneta y apuntar hacia la escuela se que van a hacerlo.

Ellos no entienden, no tenemos otra opción, es lo único que podemos hacer. Resistiremos, los enfrentaremos y tendremos el valor de morir mirándolos a los ojos, enfrentaremos firmes la balacera. Hoy miles de hombres, mujeres y niños, serán sacrificados para proteger el tesoro de la patronada inglesa.

Hoy, ellos se ocultarán en la intendencia, llenos de odio, miedo y rencor. Son unos cobardes. Ni siquiera serían capaces de empuñar las armas que van a matarnos, prefieren pagar a otros para eso; así, podrán oír desde lejos la carnicería en la comodidad de un salón bien alhajado, y provisto de todo lo necesario para disfrutar cómodamente el siniestro espectáculo.

Pero en esta hora final, me reconforta decir que ya no tenemos miedo, moriremos dándole la cara al sol del desierto. Y ahora que te escribo lo que sé, son mis últimas líneas, puedo confesarte que aún te amo, aún más que antes. En estos momentos de certeza definitiva, nos hemos librado del terror, el miedo y la desesperación. Amada Julia, yo, que siempre fui un hombre de discursos, pero de pocas palabras a la hora del amor, me despido, que queden estas palabras entre nosotros ahora más que nunca; porque tengo la convicción mas absoluta de que nada queda ya para decir.

Con amor para siempre
Javier.

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