Era un sueño…

Un sueño de centellas y borrascas primaverales.

Abrazábamos la tierra con las manos desnudas.

Y pensábamos en cidra manzana y curanto en olla.

 

 

Y cantamos, bailamos y fuimos felices por la mañana antes de que llegara el medio día.

Y vivimos como niños en el sueño eterno del recreo de los 10 minutos.

Y soñamos la vida, en carretón de madera, y auto a pedales.

Soñábamos con esa ferocidad infantil, de manzana confitada y volantín con hilo curado.

 

Hasta que llegó el medio día; golpeado, sucio y sangrando por el ano.

Y se abrió la biblia cantando el Apocalipsis de San Juan.

Y todos corrimos con los diarios en la cabeza porque los cielos tronaban y se caían a pedazos.

Y nos incendiaron la casita del árbol, nos mataron la mascota regalona, y todo se fue a negro.

 

 

Y cayó la noche llevándose a la tarde consigo junto a varios de mis amigos.

Y nos escondimos, porque estábamos aterrados de la noche y su hombre del saco.

Y salio el cuco a buscarnos, pintado, enmascarado y vestido de camuflaje.

Y todos lloramos, nos quedamos sin cena, y tuvimos que dormir en casas ajenas.

 

 

Y de los pasajes más oscuros de nuestros sueños, salieron todos;

Las hermanas feas, la bruja del cuento y el lobo feroz.

Y nos persiguieron, con sus cuchillos de cocineros y sus  cacerolas de combate.

Y cada día quedábamos menos, hasta pillarnos casi a todos.

 

 

Pero no hay mal que dure 100 años, ni patio de juegos que lo resista

Así que finalmente, fue tanto… tanto, tanto que dejamos de tener miedo.

Y metimos al viejo en su saco y encerramos a la bruja en su armario.

Para poder volver al patio…

 

Y ahora que volvimos al patio, jugamos a veces

Bailamos, pero poco.

Ya no cantamos.

El patio ahora, solo es un patio.

 

Y nosotros… los que quedamos

Ya solo hacemos una sola cosa

RECORDAMOS.

Que estos versos… humildes y sencillos, vayan en memoria de toda la sangre derramada; de todos los de inocentes sacrificados en la orgía homicida más grande de la historia de Chile…

“Lo que las leyes no prohiben, puede prohibirlo la honestidad.”
Lucio Anneo Séneca (2 AC-65)

Soy Focvs
Y la Mverte no es vna Metáfora

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