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Tanto que espere para volver a leer tus versos… Y ahora me dices que te vas!? Perdóname amigo mío; puede que esté siendo injusto contigo. No he visto las sombras que atormentan tu corazón, tan solo puedo sospecharlas; y esa no es justificación para acusarte.

Escribo estas líneas con un inmenso dolor, por la perdida que eres para nosotros; porque que te amamos. Porque en esta guerra sin cuartel que se libra por rescatar a nuestra América Latina, de la larga cadena condenada de la ignorancia, el olvido y la miseria; tú nos harás falta, nos hará falta tu pluma acerada; extrañare tus versos surcando el aire contra la ignominia, pero, mas que nada, amigo mío, echaré de menos tu belleza; tu verso simple, pausado, maduro. Escribo estas líneas también, porque me niego a permitirte la partida sin una palabra de aliento, de agradecimiento. El silencio se hará mas grande ahora que te vas, y habrá menos con que llenarlo, seremos responsables de ello; quédate tranquilo, no te fallaremos, seguiremos aquí, escribiendo, publicando, difundiendo, criticando, aportando… vale decir, COMBATIENDO.

No puedo ni siquiera imaginar porque has tomado esta decisión; ¿puede estar aquí la respuesta?

“Éste era el final,
la remendada letra del adiós,
un cierre de puertas y ventanas
en las moradas narices de este mundo.
No obstante,
sobre un chapitel hechiceras,
mohínas,
compasivas,
puntuadas en una escala diferente las palabras,
a partir de un sitio insustancial e inesperado,
removieron para mí
su hisopo húmedo de luces,
cuyas gotas se parecían
a hachuelas en un bosque de leche,
con su palpitante ubre encubierta.
VIII
Fue cuando algo dentro de mí como un sollozo,
deslizó su inaudible queja
y entre susurros dijo:
necesito tiempo,
tiempo para mejorar.”    

(fragmento de “El armonioso flequillo de la telaraña”-pág.35)

 No, espera… no quiero saber la respuesta… Estos versos me quedaron grabados en la retina, cuando leí tu postrer poema. Puede que sean, tal vez, la llave que abre el testamento de tu poesía, no quiero creerlo así, quiero pensar entusiastamente, en tus manos frenéticas sobre el papel nuevamente.

Debes saber amigo, que adonde quiera que vayas mi fé, mis palabras y mi corazón irán contigo, que de donde sea que me llames, tu voz encontrara mi oído, que si me buscas, estaré contigo. Debes saber que esperaremos vigilantes tu regreso, que a pesar de todo lo que digas, no puedes evitar que tengamos fe en eso. Te esperaremos, aún que nunca llegues te esperaremos; y en esa esperanza, seremos fecundos creadores, de una telaraña que cubrirá todo el continente.

Desde ahora en más, XAVIER DUARTE ARTIGAS, queda señalado como poeta imprescindible, en lista de poetas y escritores a rescatar en mi torre; y queda dicho que, no le será permitido, caer en el olvido, que se le condena a ser difundido por todo el continente, para crecimiento fecundo de todos los latinoamericanos.

Hay desde hoy en adelante, una luz siempre encendida en mi torre para ti amigo… para cuando quieras volver…

Soy Focvs
Y la Mverte no es vna Metáfora.

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