RANGÚN.- La Junta militar de Birmania ha impuesto el toque de queda hasta el amanecer en Rangún y Mandalay, la capital y la segunda ciudad del país (rebautizado Myanmar), para hacer frente a las protestas callejeras que lideran decenas de miles de monjes.
Este martes, las fuerzas de seguridad y policías armados con fusiles rodearon la pagoda Sule, en el centro de Rangún (ahora Yangon), que ha sido el centro de las masivas manifestaciones celebradas en los últimos días.
Mientras, los altavoces anunciaron que el toque de queda se extendería desde las 21.00 a las 05.00, hora local (01.30 a 09.30, hora peninsular española), y que tanto la capital como Mandalay permanecerán bajo control directo de los jefes militares locales durante 60 días.
Las medidas podrían indicar que el régimen se prepara para sofocar la creciente rebelión y llegan después de que el presidente de la Junta, Than Shwe, considerado un experto en la guerra psicológica, se reuniera con otros jefes castrenses en su cuartel general de Napydaw.

Advertencias a los manifestantes

Representantes de las autoridades recorrieron en camiones las urbes a lo largo del martes para advertir mediante megáfonos de que simplemente observar las marchas podría suponer una pena de tres años de cárcel, mientras que participar en ellas conllevaría hasta 10 años.
Por la tarde, tropas procedentes del este del país se dirigieron a Rangún mientras se distribuían cuartillas para avisar a los manifestantes de que se aplicará el Código Penal que autoriza la disolución por la fuerza de cualquier asamblea ilegal y el despliegue de los soldados si es necesario.
Esa advertencia por escrito siguió a la hecha la noche anterior por la jerarquía budista o ‘Sangha’, controlada por la Junta, en la que se ordenaba a los monjes que se recogieran en sus edificios para evitar la intervención militar.
La última vez que dio una orden similar, en 1990, las tropas ocuparon los monasterios y detuvieron a miles de bonzos y novicios después de que estos boicotearan las donaciones del Ejército en respuesta a los intentos del régimen por controlar el monacato.
Los generales birmanos no permiten la celebración de elecciones legislativas desde 1990, cuando Aung San Suu Kyi, la premio Nobel de la Paz que se encuentra bajo arresto domiciliario desde 2003, consiguió una victoria abrumadora que nunca ha sido acatada por la Junta.
(DIARIO “EL PAÍS”;AGENCIAS)

La manifestación de monjes budistas recorre Yangon, la capital de Myanmar.(Foto: AFP) 

BANGKOK.- Cerca de 70.000 ciudadanos, encabezados por unos 30.000 monjes budistas, han tomado de nuevo las calles de en Yangon a pesar de la amenaza de la Junta Militar de Birmania (rebautizada como Myanmar) de poner fin por la fuerza a las protestas callejeras que han alentado llamamientos a favor de la democratización del país. De hecho, la Junta ha despleado tropas y policías armados con rifles en el centro de la capital.
A su paso pacífico por las calles del centro de Yangon (antigua Rangún), los manifestantes gritaban “democracia, democracia”, mientras eran aplaudidos y vitoreados por ciudadanos desde las atestadas terrazas y tejados de los edificios, han indicado testigos a las emisoras de radio.
Entre los participantes había unos 200 miembros de la Liga Nacional por la Democracia (LND) que portaban el brazalete de esta formación política que lidera Aung San Suu Kyi, la premio Nobel de la Paz que se encuentra bajo arresto domiciliario desde 2003.
También algunos participantes llevaban en alto imágenes con el pavo real, el símbolo de la LND, el único partido que resiste a la intensa presión del régimen militar. Mucha gente optó por quedarse en sus casas por miedo a que el Gobierno militar ordenase a las tropas disolver por la fuerza las protestas callejeras.
La prensa estatal birmana salió a la venta este martes con las órdenes de la Junta Militar que prohíben la participación en las movilizaciones callejeras y advierten en las primeras páginas a los monjes que deben obedecer a la jerarquía budista y regresar a los monasterios. Según el Ministerio de Asuntos Religiosos, solamente un 2% de los miembros del monacato budistas participa en las manifestaciones que desafían a un régimen militar que gobierna el país desde hace 45 años.
La manifestación pacífica de este martes en Yangon comenzó, como viene ocurriendo desde el lunes de la semana pasada, con la congregación de los monjes en la pagoda de Shwedagon, en el casco antiguo, para orar. La afluencia de religiosos se produjo ante la presencia de varios camiones militares instalados en el exterior de Shwedagon y mientras otros vehículos con megáfonos recorrían la ciudad para advertir a la población de que las autoridades emprenderán acciones si se producen protestas, según la radio ‘Irrawady’.

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El lunes, unas 100.000 personas, muchas de ellas bonzos, participaron en Yangon en la mayor manifestación contra el régimen militar en 19 años, que fue secundada por movilizaciones similares en otras ciudades del país. Las protestas empezaron en agosto pasado, como consecuencia de la entrada en vigor de un aumento considerable de los precios de los combustibles, decretado por las autoridades, que disparó el coste de algunos productos básicos.


Manifestantes con una pancarta en los aledaños de la pagoda de Shwedagon. (Foto: AFP)

Lo que surgió el 19 de agosto como manifestaciones políticas organizadas por la LND y la Generación de Estudiante del 88, se transformó en septiembre en marchas pacíficas de monjes budistas, después de que varios bonzos fuesen golpeados y maltratados por la policía en una protesta. Miembros de la LND instaron ayer a los funcionarios y a los soldados a unirse a los manifestantes para democratizar Birmania y liberarla del yugo de los militares.
Los generales birmanos no permiten la celebración de elecciones legislativas desde 1990, cuando Suu Kyi, al frente de la LND, consiguió una victoria abrumadora, resultado que nunca ha sido acatado por la Junta Militar.  (ELMUNDO.ES;EFE)

 

 

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