RESCATANDO A BORGES: “Deutsches Requiem”; una cronica borgeana sobre el Fascismo…

Hay cosas en esta vida que pueden cambiar….
pero hay otras… que nunca cambian…

Este texto tiene varias razones para ser publicado. La mas poderosa de ellas, sin embargo, puede no ser tan obvia como muchos podrían pensar. El Fascismo ha sido, sino la peor, una de las peores lacras que ha arrastrado la raza humana. Durante décadas, se han masacrado los hombres, y han disputado, luchado muerto, renacido y vuelto a morir,  cubiertos por la sombra inefable del fascismo. En este sentido, si el fascismo es entonces la medida mas ilustre de nuestras  miserias, NOS  OPONEMOS A NUESTRAS MISERIAS, PORQUE SOMOS MEJORES QUE TODA LA MISERIA QUE SE NOS PUEDA ADJUDICAR.

Porque, poesías más, declamaciones menos: hay cosas que definir… hay que definirse en el fondo. Digo esto apropósito de una discusión impresentable que hemos sostenido mi gran amigo OutSider y yo con otro personaje en su blog.

Es por eso que expongo aquí mi opocisión al fascismo y aquí declaro:

Me opongo al fascismo; porque me opongo al autoritarismo, al gobierno por la fuerza, a la exaltación de la fuerza como una medida  para el mundo, a la violencia como regulador de la política. Me opongo porque no creo en el gobierno del más fuerte, me opongo porque no creo en la supremacía de nadie por sobre otros. Me opongo porque la historia nos ha enseñado a oponernos a las atrocidades, hechas en pos de la supremacía, el poder y la fuerza. Me opongo. Y mi opocisión va desde los campos de concentración de Auschwitz, hasta el archipielago goulag en Ucrania, desde los campos de “reeducación” en las Manchurias o los templos Budistas en el Tibet, hasta el glorioso pueblo español de Guernica. Me opongo. Como se opusieron miles y miles a travéz de la historia, me opongo porque me opuse a las dictaduras en mi querida y vilipendeada América Morena, y porque luché contra ellas por todos los medio de que dispuse, y aún lo sigo haciendo, aún sigo luchando con la bestia de mil caras, con esta Hidra de mil cabezas. Me opongo, porque el fascismo define el mundo por opocisión: entre vencedores y vencidos; entre superiores e inferiores; entre aptos y rechazados, entre válidos y no-válidos. Me opongo a que un fascista me diga que es la luz del mundo, y que por eso debo matar a mis hermanos, o debo morir en manos de ellos.

Es por eso que cuando leí el texto de Borges me sentí destrozado…  por que la declaración entendedida y sobreentendida en esa decena de lineas atroces, me hicieron reflexionar.

Muchas cosas hay que destruir para edificar el nuevo orden; ahora sabemos que Alemania era una de esas cosas. Hemos dado algo más que nuestra vida, hemos dado la suerte de nuestro querido país. Que otros maldigan y otros lloren; a mí me regocija que nuestro don sea orbicular y perfecto.
          Se cierne ahora sobre el mundo una época implacable. Nosotros la forjamos, nosotros que ya somos su víctima. ¿Qué importa que Inglaterra sea el martillo y nosotros el yunque? Lo importante es que rija la violencia, no las serviles timideces cristianas. Si la victoria y la injusticia y la felicidad no son para Alemania, que sean para otras naciones. Que el cielo exista, aunque nuestro lugar sea el infierno.
          Miro mi cara en el espejo para saber quién soy, para saber cómo me portaré dentro de unas horas, cuando me enfrente con el fin. Mi carne puede tener miedo; yo, no.

Y ante la monstruosidad señalada, no queda otra cosa que sorprenderse y prepararse para la batalla más encarnizada, pero igual  es como ser pillado en falta (no lo habíamos visto).  En este texto el Fascismo, es propuesto como una articulación  que se instala en el que hacer de la politica del planeta, por el medio más terrible, pero también el más eficiente, La Guerra.

Desde que los Aliados entran a Berlin en Abril año 45; la política del mundo se vino a reconfigurar poderosamente después de eso: Los miembros del eje estaban derrotados y solo Japón, resistía ya debilmente en el Pacífico Sur; en agosto caerían ellos también. Las cosas cambiaron en ese momento, y nada volvio a ser ya nunca más lo mismo

Que cosas cambiaron…

1) Cambiaron las politicas de alianzas en el mundo; que ya no fueron diplomáticas, sino politico militares, la diplomacia clasida de la primera mitad del siglo XX dejo paso al calculo estratégico, basado en la  Administración la fuerza y el poder de las armas por medio de complejos pactos que, OTAN mediante, aún hoy se gobierna al mundo. La política se volvio estratégia y cálculo politico-militar.

2) Se instaló la fuerza Militar como medio de imponer politicas o destruírlas; de modo tal que las democracias que siguieron al fin de la guerra, fueron democracias administradas desde la coalición que se contruyó en torno de este “poder militar conjunto” y desde la cual se administró un solo “poder central” contra el cual no hay opocisión posible, Esto significó a postre, la muerte de la auto determinación de los pueblos, lo demás era solo cálculo y estrategia.

3) Que con la aparición del Arsenal Nuclear, desapareció la necesidad de los gobiernos de la intenverción de los pueblos en las decisiones de guerra; las naciones pasarona a ser meros observadores de la administración de un poder de fuerza militar que es empleado como medio de control politico; lo que  inaugura una nueva gama de variables en el plano de la política internacional.

Las decisiones que surgen detrás de esta idea, estan todas direccionadas en el mismo sentido, y  son resultado de la misma lógica, la coalición que vence al fascismo en 1945, termina operando bajo los mismo patrones ideológicos, de imposición por la fuerza, y de administración del poder, en y por sí mismo. Los fascistas imponen hoy la ideología y la democracia por los mismo medios de fuerza que hemos despreciado desde la alemania Nazi. Por eso Zur Linde tiene razón.

Lo importante es que rija la violencia, no las serviles timideces cristianas. Si la victoria y la injusticia y la felicidad no son para Alemania, que sean para otras naciones. Que el cielo exista, aunque nuestro lugar sea el infierno.

Quisiera seguir con las consideraciones, pero he preferido dejarles el texto de Borges, léanlo, piensenlo y posteen….

Soy Focvs
Y a Mverte no es vna Metáfora

 

Jorge Luis Borges
(1899–1986)

Deutsches Requiem
(El Aleph, 1949)

 Aunque él me quitare la vida, en él confiaré.

Job 13:15                  

         Mi nombre es Otto Dietrich zur Linde. Uno de mis antepasados, Christoph zur Linde, murió en la carga de caballería que decidió la victoria de Zorndorf. Mi bisabuelo materno, Ulrich Forkel, fue asesinado en la foresta de Marchenoir por francotiradores franceses, en los últimos días de 1870; el capitán Dietrich zur Linde, mi padre, se distinguió en el sitio de Namur, en 1914, y, dos años después, en la travesía del Danubio[1]. En cuanto a mí, seré fusilado por torturador y asesino. El tribunal ha procedido con rectitud; desde el principio, yo me he declarado culpable. Mañana, cuando el reloj de la prisión dé las nueve, yo habré entrado en la muerte; es natural que piense en mis mayores, ya que tan cerca estoy de su sombra, y a que de algún modo soy ellos.
          Durante el juicio (que afortunadamente duró poco) no hablé; justificarme, entonces, hubiera entorpecido el dictamen y hubiera parecido una cobardía. Ahora las cosas han cambiado; en esta noche que precede a mi ejecución, puedo hablar sin temor. No pretendo ser perdonado, porque no hay culpa en mí, pero quiero ser comprendido. Quienes sepan oírme, comprenderán la historia de Alemania y la futura historia del mundo. Yo sé que casos como el mío, excepcionales y asombrosos ahora, serán muy en breve triviales. Mañana moriré, pero soy un símbolo de las generaciones del porvenir.
          Nací en Marienburg, en 1908. Dos pasiones, ahora casi olvidadas, me permitieron afrontar con valor y aun con felicidad muchos años infaustos: la música y la metafísica. No puedo mencionar a todos mis bienhechores, pero hay dos nombres que no me resigno a omitir: el de Brahms y el de Schopenhauer. También frecuenté la poesía; a esos nombres quiero juntar otro vasto nombre germánico, William Shakespeare. Antes, la teología me interesó, pero de esa fantástica disciplina (y de la fe cristiana) me desvió para siempre Schopenhauer, con razones directas; Shakespeare y Brahms, con la infinita variedad de su mundo. Sepa quien se detiene maravillado, trémulo de ternura y de gratitud, ante cualquier lugar de la obra de esos felices, que yo también me detuve ahí, yo el abominable.
          Hacia 1927 entraron en mi vida Nietzsche y Spengler. Observa un escritor del siglo XVIII que nadie quiere deber nada a sus contemporáneos; yo, para libertarme de una influencia que presentí opresora, escribí un artículo titulado Abrechnung mit Spengler, en el que hacía notar que el monumento más inequívoco de los rasgos que el autor llama fáusticos no es el misceláneo drama de Goethe[2] sino un poema redactado hace veinte siglos, el De rerum natura. Rendí justicia, empero, a la sinceridad del filósofo de la historia, a su espíritu radicalmente alemán (kerndeutsch), militar. En 1929 entré en el Partido.
          Poco diré de mis años de aprendizaje. Fueron más duros para mí que para muchos otros ya que a pesar de no carecer de valor, me falta toda vocación de violencia. Comprendí, sin embargo, que estábamos al borde de un tiempo nuevo y que ese tiempo, comparable a las épocas iniciales del Islam o del Cristianismo, exigía hombres nuevos. Individualmente, mis camaradas me eran odiosos; en vano procuré razonar que para el alto fin que nos congregaba, no éramos individuos.
          Aseveran los teólogos que si la atención del Señor se desviara un solo segundo de mi derecha mano que escribe, ésta recaería en la nada, como si la fulminara un fuego sin luz. Nadie puede ser, digo yo, nadie puede probar una copa de auga o partir un trozo de pan, sin justificación. Para cada hombre, esa justificación es distinta; yo esperaba la guerra inexorable que probaría nuestra fe. Me bastaba saber que yo sería un soldado de sus batallas. Alguna vez temí que nos defraudaran la cobardía de Inglaterra y de Rusia. El azar, o el destino, tejió de otra manera mi porvenir: el primero de marzo de 1939, al oscurecer, hubo disturbios en Tilsit que los diarios no registraron; en la calle detrás de la sinagoga, dos balas me atravesaron la pierna, que fue necesario amputar[3]. Días después, entraban en Bohemia nuestros ejércitos; cuando las sirenas lo proclamaron, yo estaba en el sedentario hospital, tratando de perderme y de olvidarme en los libros de Schopenhauer. Símolo de mi vano destino, dormía en el reborde de la ventana un gato enorme y fofo.
          En el primer volumen de Parerga und paralipomena releí que todos los hechos que pueden ocurrirle a un hombre, desde el instante de su nacimiento hasta el de su muerte, han sido prefijados por él. Así, toda negligencia es deliberada, todo casual encuentro una cita, toda humillación una penitencia, todo fracaso una misteriosa victoria, toda muerte un suicidio. No hay consuelo más hábil que el pensamiento de que hemos elegido nuestras desdichas; esa teleología individual nos revela un orden secreto y prodigiosamente nos confunde con la divinidad. ¿Qué ignorado propósito (cavilé) me hizo buscar ese atardecer, esas balas y esa mutilación? No el temor de la guerra, yo lo sabía; algo más profundo. Al fin creí entender. Morir por una religión es más simple que vivirla con plenitud; batallar en Éfeso contra las fieras es menos duro (miles de mártires oscuros lo hicieron) que ser Pablo, siervo de Jesucristo; un acto es menos que todas las horas de un hombre. La batalla y la gloria son facilidades, más ardua que la empresa de Napoleón fue la de Raskolnikov. El siete de febrero de 1941 fui nombrado subdirector del campo de concentración de Tarnowitz.
          El ejercicio de ese cargo no me fue grato; pero no pequé nunca de negligencia. El cobarde se prueba entre las espadas; el misericordioso, el piadoso, busca el examen de las cárceles y del dolor ajeno. El nazismo, intrínsecamente, es un hecho moral, un despojarse del viejo hombre, que está viciado, para vestir el nuevo. En la batalla esa mutación es común, entre el clamor de las capitanes y el vocerío; no así en un torpe calabozo, donde nos tienta con antiguas ternuras la insidiosa piedad. No en vano escribo esa palabra; la piedad por el hombre superior es el último pecado de Zarathustra. Casi lo cometí (lo confieso) cuando nos remitieron de Breslau al insigne poeta David Jerusalem.
          Era éste un hombre de cincuenta años. Pobre de bienes de este mundo, perseguido, negado, vituperado, había consagrado su genio a cantar la felicidad. Creo recordar que Albert Soergel, en la obra Dichtung der Zeit, lo equipara con Whitman. La comparación no es feliz; Whitman celebra el universo de un modo previo, general, casi indiferente; Jerusalem se alegra de cada cosa, con minucioso amor. No comete jamás enumeraciones, catálogos. Aún puedo repetir muchos hexámetros de aquel hondo poema que se titula Tse Yang, pintor de tigres, que está como rayado de tigres, que está como cargado y atravesado de tigres transversales y silenciosos. Tampoco olvidaré el soliloquio Rosencrantz habla con el Ángel, en el que un prestamista londinense del siglo XVI vanamente trata, al morir, de vindicar sus culpas, sin sospechar que la secreta justificación de su vida es haber inspirado a uno de sus clientes (que lo ha visto una sola vez y a quien no recuerda) el carácter de Shylock. Hombre de memorables ojos, de piel cetrina, de barba casi negra, David Jerusalem era el prototipo del judío sefardí, si bien pertenecía a los depravados y aborrecidos Ashkenazim. Fui severo con él; no permití que me ablandaran ni la compasión ni su gloria. Yo había comprendido hace muchos años que no hay cosa en el mundo que no sea germen de un Infierno posible; un rostro, una palabra, una brújula, un aviso de cigarrillos, podrían enloquecer a una persona, si ésta no lograra olvidarlos. ¿No estaría loco un hombre que continuamente se figurara el mapa de Hungría? Determiné aplicar ese principio al régimen disciplinario de nuestra casa y [4]… A fines de 1942, Jerusalem perdió la razón; el primero de marzo de 1943, logró darse muerte[5].
          Ignoro si Jesusalem comprendió que si yo lo destruí, fue para destruir mi piedad. Ante mis ojos, no era un hombre, ni siquiera un judío; se había transformado en el símbolo de una detestada zona de mi alma. Yo agonicé con él, yo morí con él, yo de algún modo me he perdido con él; por eso, fui implacable.
          Mientras tanto, giraban sobre nosotros los grandes días y las grandes noches de una guerra feliz. Había en el aire que respirábamos un sentimiento parecido al amor. Como si bruscamente el mar estuviera cerca, había un asombro y una exaltación en la sangre. Todo, en aquellos años, era distinto, hasta el sabor del sueño. (Yo, quizá, nunca fui plenamente feliz, pero es sabido que la desventura requiere paraísos perdidos.) No hay hombre que no aspire a la plenitud, es decir a la suma de experiencias de que un hombre es capaz; no hay hombre que no tema ser defraudado de alguna parte de ese patrimonio infinito. Pero todo lo ha tenido mi generación, porque primero le fue deparada la gloria y después la derrota.
          En octubre o noviembre de 1942, mi hermano Friedrich pereció en la segunda batalla de El Alamein, en los arenales egipcios; un bombardeo aéreo, meses después, destrozó nuestra casa natal, otro, a fines de 1943, mi laboratorio. Acosado por vastos continentes, moría el Tercer Reich; su mano estaba contra todos y las manos de todos contra él. Entonces, algo singular ocurrió, que ahora creo entender. Yo me creía capaz de apurar la copa de la cólera, pero en las heces me detuvo un sabor no esperado, el misterioso y casi terrible sabor de la felicidad. Ensayé diversas explicaciones; no me bastó ninguna. Pensé: Me satisface la derrota, porque secretamente me sé culpable y sólo puede redimirme el castigo. Pensé: Me satisface la derrota, porque es un fin y yo estoy muy cansado. Pensé: Me satisface la derrota, porque ha ocurrido, porque está innumerablemente unida a todos los hechos que son, que fueron, que serán, porque censurar o deplorar un solo hecho real es blasfemar del universo. Esas razones ensayé, hasta dar con la verdadera.
          Se ha dicho que todos los hombres nacen aristotélicos o platónicos. Ello equivale a declarar que no hay debate de carácter abstracto que no sea un momento de la polémica de Aristóteles y Platón; a través de los siglos y latitudes, cambian los nombres, los dialectos, las caras, pero no los eternos antagonistas. También la historia de los pueblos registra una continuidad secreta. Armiño, cuando degolló en una ciénaga las legiones de Varo, no se sabía precursor de un Imperio Alemán; Lutero, traductor de la Biblia, no sospechaba que su fin era forjar un pueblo que destruyera para siempre la Biblia; Christoph zur Linde, a quien mató una bala moscovita en 1758, preparó de algún modo las victorias de 1914; Hitler creyó luchar por un país, pero luchó por todos, aun por aquellos que agredió y detestó. No importa que su yo lo ignorara; lo sabían su sangre, su voluntad. El mundo se moría de judaísmo y de esa enfermedad del judaísmo, que es la fe de Jesús; nosotros le enseñamos la violencia y la fe de la espada. Esa espada nos mata y somos comparables al hechicero que teje un laberinto y que se ve forzado a errar en él hasta el fin de sus días o a David que juzga a un desconocido y lo condena a muerte y oye después la revelación: Tú eres aquel hombre. Muchas cosas hay que destruir para edificar el nuevo orden; ahora sabemos que Alemania era una de esas cosas. Hemos dado algo más que nuestra vida, hemos dado la suerte de nuestro querido país. Que otros maldigan y otros lloren; a mí me regocija que nuestro don sea orbicular y perfecto.
          Se cierne ahora sobre el mundo una época implacable. Nosotros la forjamos, nosotros que ya somos su víctima. ¿Qué importa que Inglaterra sea el martillo y nosotros el yunque? Lo importante es que rija la violencia, no las serviles timideces cristianas. Si la victoria y la injusticia y la felicidad no son para Alemania, que sean para otras naciones. Que el cielo exista, aunque nuestro lugar sea el infierno.
          Miro mi cara en el espejo para saber quién soy, para saber cómo me portaré dentro de unas horas, cuando me enfrente con el fin. Mi carne puede tener miedo; yo, no.

  

[1] Es significativa la omisión del antepasado más ilustre del narrador, el teólogo y hebraísta Johannes Forkel (1799-1846), que aplicó la dialéctica de Hegel a la cristología y cuya versión literal de algunos de los Libros Apócrifos mereció la censura de Hengstenberg y la aprobación de Thilo y Geseminus. (Nota del editor.)
[2] Otras naciones viven con inocencia, en sí y para sí como los minerales o los meteoros; Alemania es el espejo universal que a todas recibe, la conciencia del mundo (das Weltbewusstsein). Goethe es el prototipo de esa comprensión ecuménica. No lo censuro, pero no veo en él al hombre fáustico de la tesis de Spengler.
[3] Se murmulla que las consecuencias de esa herida fueron muy graves. (Nota del editor.)
[4] Ha sido inevitable, aquí, omitir algunas líneas. (Nota del editor.)
[5] Ni en los archivos ni en la obra de Soergel figura el nombre de Jerusalem. Tampoco lo registran las historias de la literatura alemana. No creo, sin embargo, que se trate de un personaje falso. Por orden de Otto Dietrich zur Linde fueron torturados en Tarnowitz muchos intelectuales judíos, entre ellos la pianista Emma Rosenzweig. “David Jerusalem” es tal vez un símbolo de varios indivíduos. Nos dicen que murió al primero de marzo de 1943; el primero de marzo de 1939, el narrador fue herido en Tilsit. (Nota del editor.)

 

6 comentarios

  1. Sipos pos compañero,
    Uno podría decir y eso es algo que no había querido escribir en la discusión que tenemos; que el acto epistemológicamenta más fuerte del siglo XX fue la bomba de Hiroshima y Nagasaki. Porque no sólo te dijo que pensar, sino cuales son os margenes de ese pensamiento.
    Vimos la técnica desatada.
    Vivimos en una era de violencia, y hay que buscar otras salidas; pero eso no implica que las trincheras -como te escribí anteriormente- hayan dejado de tener dos lados.

  2. Tremendo,sublime,me lo he leído todo

    del principio al fin,es un deleite para el alma

    sentir estas definiciones que aclaran,

    sitúan pero no cambian,la sed de poder

    la intolerancia ni el mal rumbo

    que muchos insisten en dar al mundo.

    Óptimo focvus…..

    ♥♥♥besos♥♥♥

  3. OutSider:
    Sipo amigo… había que marcar posiciones; frente a disquisiciones de este tipo, no basta solo con señalarnos a nosotros mismos en el campo de batalla que hoy son las ideas, tambien hay que señalar al enemigo y combatirlo.

    Por eso Zur Linde dice:

    “El mundo se moría de judaísmo y de esa enfermedad del judaísmo, que es la fe de Jesús; nosotros le enseñamos la violencia y la fe de la espada.”

    Y por eso mismo debemos combatirlo.

    Mía:
    Gracias amiga, “nos gusta que le guste”, esta es una alerta que debe llamarnos oir, es una interpelación que nos toca a todos, es la llamda a hacer frente al avance del los fascistas en el mundo.

    La humanidad no son ellos, el mundo no son ellos y ya va sienfdo hora de demostrarlo.

    Soy Focvs
    Y la Mverte no es vna Metáfora.

  4. Disculpa la demora. Han sido días ocupadisimos y queria responder a todo lo que quiero responder pero igual no pude.
    Asi q parto por lo que debo:

    Estoy de acuerdo con el fondo de tu texto. No hay fibra en mi que quiera que sigan cometiendose las atrocidades cometidas contra los seres humanos. Sobretodo en esa magnitud

    Ahora bien. Me pides que defina fascismo y ahi es donde discrepo contigo.
    Al igual que tú, en el blog de Outsider, comenzaré por la definición RAE:

    “1. m. Movimiento político y social de carácter totalitario que se produjo en Italia, por iniciativa de Benito Mussolini, después de La Primera Guerra Mundial.
    2. m. Doctrina de este partido italiano y de las similares en otros países.”

    Con respecto a Fascismo como movimiento politico, podemos decir que es de carácter totalitario, italiano y obra del Duce. Estamos ok.
    Como doctrina comienza lo peliagudo.

    Porque si bien queda claro que el movimento politico era, no establece en ningún momento lo que era la doctrina. Y se supone fascista la doctrina de los movimientos “similares”
    ¿Similares en que?

    Aqui entramos en problemas.

    El fascismo y el nacionalsocialismo, en tanto movimientos politicos, surgieron y se desarrollaron en un contexto determinado. Y sin embargo, sobretodo en el caso del ns les precedia, y además devinieron, en visión de mundo e ideología.

    De ahi que lo importante para definir los “fascismos”, si vamos a hablar de estos como aún presentes, no sea la forma contextual en la que estos implementaron sus politicas en los años 30, si no que la doctrina e ideología (el fondo) a la que estas politicas obedecieron. Porque hicieron lo que hicieron y preguntarse honestamente si al actualizarse estas ideologías estas necesariamente replicarian la “forma” de actuar de entonces.

    Y es ahi donde yo hago un punto aparte. Porque si bien el fascismo nace en torno a la figura del Duce y con inspiración netamente totalitaria, el nacionalsocialismo es un movimiento ideologicamente anterior al fascismo, de origen frances y en sus tempranias no es totalitario. Lo que pasa es que el PNSOA lleva la formula que hasta el momento habia sido exitosa en el Fascismo italiano y la aplica para poder llegar al poder y una vez ahi llevarla a las últimas consecuencias.

    ¿Transforma esto al nacionalsocialismo en fascismo?
    En lo contextual y formal, sí.
    En lo ideologico, no.

    Dicho claramente, el Tercer Reich se comporta formalmente, debido al contexto historico, de manera fascista.

    Pero la doctrina y la ideología es anterior a este hecho y en sus fundamentos mismos, poco tiene que ver con el fascismo.

    De ahi que tildar de fascismos a las “doctrinas” similares al fascismo italiano es ambiguo. Vuelvo a preguntar ¿Similares en qué?

    Ya volveré a la pregunta.
    Porque aqui el tema se pone peliagudo.

    No solo fue el III Reich nacionalsocialista el que actuó de forma fascista. Tambien el regimen comunista de Stalin, seguramente por el mismo contexto, lo hizo. Un movimiento personalista, totalitario y represor. A mayor abundamiento, genocida como el III Reich.

    ¿Seria adecuado entonces, ya que el regimen de Stalin, ideologicamente comunista, actuó de manera fascista, decir que la doctrina comunista es fascista?
    Sabemos que no. Seria una barbaridad.

    Y sin embargo, nadie duda en tachar a la ideologia nacionalsocialista como una ideologia fascista.

    ¿Porqué la diferencia de analisis?
    ¿Porqué difuminar la ideologia fascista (casi inexistente) y mezclarla con la ideologia ns solo por motivos formales y contextuales?

    Tengo mi teoria, que expondré después para poder seguir ordenadamente.

  5. R: Antes que nada, te ofrezco mis disculpas por la demora imperdonable, pero tuve asuntos impostergables, que me han mantenido alejado del blog y además de eso responderte merecía mas tiempo y cuidado… espero me puedas entender; las respuestas estan señaladas con nuna R: aal comienzo

    El fascismo y el nacionalsocialismo, en tanto movimientos politicos, surgieron y se desarrollaron en un contexto determinado. Y sin embargo, sobretodo en el caso del ns les precedia, y además devinieron, en visión de mundo e ideología.
    De ahi que lo importante para definir los “fascismos”, si vamos a hablar de estos como aún presentes, no sea la forma contextual en la que estos implementaron sus políticas en los años 30, si no que la doctrina e ideología (el fondo) a la que estas políticas obedecieron. Porque hicieron lo que hicieron y preguntarse honestamente si al actualizarse estas ideologías estas necesariamente replicarían la “forma” de actuar de entonces.

    R: Es que ese es justamente el tema; las ideologías son de base axiomática; esto quiere decir que a pesar de las influencias que puedan afectar la formar e inclusive el fondo de alguna ideología; las bases axiomáticas de esta se mantiene inalterables, de ahí que yo dijera “Hay cosas en esta vida que pueden cambiar….pero hay otras… que nunca cambian…”

    Y es ahi donde yo hago un punto aparte. Porque si bien el fascismo nace en torno a la figura del Duce y con inspiración netamente totalitaria, el nacionalsocialismo es un movimiento ideológicamente anterior al fascismo, de origen francés y en sus tempranas no es totalitario. Lo que pasa es que el PNSOA lleva la formula que hasta el momento había sido exitosa en el Fascismo italiano y la aplica para poder llegar al poder y una vez ahí llevarla a las últimas consecuencias. ¿Transforma esto al nacionalsocialismo en fascismo? En lo contextual y formal, sí. En lo ideológico, no.

    R: Ya pero es que eso mismo es una consecuencia de la conducta; si es eso justamente lo que se dice cuando se habla de esto. El fascismo es establecido como definición ideológica. El totalitarismo, el uso de la violencia como método de acción política definen las bases de proyectos políticos, que fueron esencialmente fascistas.
    En este sentido creo que es un error de tu patre intentar se parar la practica política de la ideología que la funda; los contextos histórico-sociales, afectan la forma pero no el fondo de las ideologías que los habitan. Porque los discursos políticos, son “la consecuencia lógica”, del contexto, pero fundamentalmente de la ideología de esos discursos y el accionar consecuente. Esto quiere decir, que cuando estos discursos llegaron al poder en el siglo pasado, tuvieron el accionar lógico consecuente, a esta fundamentación; los Nazis, el Duce, Stalin, Polpot, y la larga lista de Bestias que los han seguido, ha resultado en las mismas “acciones políticas”: genocidio, tortura, estado policial, etnocidios, y una larga Pléyade de otras atrocidades más.
    Al acceder al poder, los regimenes totalitarios (señalados como fascistas) expresan la consecuencia lógica de las ideologías que los soportan; terrorismo de estado, violencia política y militar, expansionismo,

    Dicho claramente, el Tercer Reich se comporta formalmente, debido al contexto historico, de manera fascista.

    R: Como te decía antes creo que eso es poner la carreta delante de los bueyes; como señale más arriba, los regimenes de corte totalitario, pueden ser ideológicamente fascistas, si esto es así, la consecuencia será: el totalitarismo, el uso de la violencia como medio de acción política, el terrorismo de estado, entre otras más, El contexto histórico define formas, los tiempos, pero no cambia el sentido.
    Pero la doctrina y la ideología es anterior a este hecho y en sus fundamentos mismos, poco tiene que ver con el fascismo. De ahi que tildar de fascismos a las “doctrinas” similares al fascismo italiano es ambiguo. Vuelvo a preguntar ¿Similares en qué?

    R: Similares, son todas las similares, en la forma en la que se resuelve su acción política; decimos que esta forma similar de su accionar, se funda en su nicho ideologico.
    En consecuencia; se define al fascismo; por tres factores ideológicos que contiene, a saber: a) régimen de carácter autoritario, b) Uso de la violencia como método de acción política c) utilización del terrorismo de estado, como medio de coerción social.

    Ya volveré a la pregunta. Porque aquí el tema se pone peliagudo.
    No solo fue el III Reich nacionalsocialista el que actuó de forma fascista. También el régimen comunista de Stalin, seguramente por el mismo contexto, lo hizo. Un movimiento personalista, totalitario y represor. A mayor abundamiento, genocida como el III Reich.

    R: Nopo… y no solo fue Stalin; si es por eso que yo siempre he hablado del “fascismo de izquierda”; osea el “compañero” Polpot dormia sobre una cama de cráneos, y para que vamos a hablar de los campos de “reeducación” del gobierno de la China popular de Mao; si cuando hablamos de eso hablamos de su “revolución cultural” y su “integración” del territorio Tibetano.
    Una cosa que nunca ha quedado clara entre nosotros, es que nunca nos entendiste, que nosotros estábamos en contra del fascismo, DE CUALQUIER DENOMINACION, poruqe las denominaciones nno cambian la esencia de lo que le fascismo es en sí.
    ¿Seria adecuado entonces, ya que el régimen de Stalin, ideológicamente comunista, actuó de manera fascista, decir que la doctrina comunista es fascista? Sabemos que no. Seria una barbaridad.
    En ciertos aspectos no porque lo que se cuestiona es el fundamento Estalinista; Stalin abandona el leninismo; al volverse autocrático y genocida. En este sentido la URSS, fue una republica Stalinista y no comunista; no obstante ello, la mayoría de los llamados “socialismos reales” estuvieron peligrosamente influenciados por este elemento, demostrando que podían manifestar distintos aspectos del ya clásico fascismo de izquierda
    Y sin embargo, nadie duda en tachar a la ideología nacionalsocialista como una ideología fascista.
    El seno de tu cuestionamiento esta basado en que el Nacionalsocialismo esta definido como fascista, por un tena coyuntural y que no representan el fondo ideológico y practico de ese proyecto político; pero las bases ideológicas y prácticas, dieron como resultado el genocidio y la barbarie.
    Si argumentalmente nada suena, terrible, si lo terrible es la práctica que se hace.; o sea, si en el papel no sonaba mal;

    ¿Por qué la diferencia de análisis? ¿Por qué difuminar la ideología fascista (casi inexistente) y mezclarla con la ideología no solo por motivos formales y contextuales?

    R: Nop… no hay diferencia, no hay juicio moral; hay una definición teórica; la moralidad esta establecida por la posición frente a la practica política; nunca se critico la eficiencia o la eficacia del modelo, las criticas estaban en un plano diferente
    Tengo mi teoria, que expondré después para poder seguir ordenadamente

    Soy Focvs
    Y la Mverte no es vna Metáfora

  6. A ver…
    Después del descuere que hemos tenido en mi blog, me parece que aquí Anarkangel tiene un punto.

    Efectivamente, fascismo y nazismo son distintos.
    Sin necesidad de ahondar en las diferencias ideológicas y organizativas (para eso basta ver la articulación corporativista del fascismo italiano y la referencia a un destino histórico de la nación y no mítico como en el caso de los nazis en alemania) es suficiente ver la política frente a la guerra, que jamás fue querida por Mussolini, quien al final se vio obligado a alinearse por motivos de fuerza mayor.

    Sí, son distintos.

    Pero como ya se ha dicho, una cosa es el origen histórico del término y otra cosa es “su” historia.
    Y el termino “fascista” se ha cargado de significación, han decantado sus referencialidades. Y ha cristalizado en una noción que hoy día es más amplia.

    Claro que conduce a equivocos, y estos equivocos conducen a errores.

    Por ejemplo:

    Un sector no pequeño de la izquierda chilena tipifico equivocadamente la dictadura de Pinochet de fascista y peor aun de “nazi” (y eso que al final incluso los nazis se le oponían) y en virtud de este error -esa izquierda (digamoslo; el Partido Comunista y el FPRM)- decidieron enfrentarla a través de su receta historia -ya fracasada otras veces- de frentes populares: “de lo que se trata compañeros de constituir un gran frente de masas contra el facismo”; ¿les suena :P ?. Y más adelante a traves de la insurrección popular de masas que mas bien fue una orden de suicidio colectivo.
    Cuando en realidad se trataba de un Regimen de Seguridad Nacional con especifidades bien propias y que al final sólo fue posible superar a través de una salida pactada.

    Es importante, en el contexto reconocer la diferencia.

    Aunque claro eso obedece también -y que aquí los comunistas me perdonen- a una necesidad de simplificar el campo del “enemigo” para disminuir la disputa ideógica y sus riesgos y mejor disciplinar la fuerza propia.

    Pero…, sin embargo…
    Esa es sólo una concepción técnico-operativa de fascimo.
    Desde una Filosofìa de la Cultura -Escuela de Frankfurt mediante- se entiende “fascismo” como la cristalización de una serie de determinaciones comunes a occidente y de las que nadie se salva. A no olvidar que los regimenes fascistas siempre han contado en sus inicios con apoyo popular.
    Decimos facismo de esta forma, una forma distinta que la pura tipificacion de regimen mussoliniano, y bajo esa forma es valido cuando Focus habla de fascimos de izquierda; porque de lo que se habla es de una constante cultural y no de un proyecto político determinado.

    Es distinto decir que en Inglaterra hay a lo menos una oveja con un lado negro (que es lo que podemos ver en lo inmediato) a darse cuenta que en Inglaterra hay ovejas negras que es lo que realmente importa.

    ¿Se entiende?

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